Fitch, que el pasado mes de enero elevó el rating de España hasta 'A-' con perspectiva 'estable', un nivel equivalente al 'notable', mantiene su previsión de que en 2019 el crecimiento del PIB se desacelerará de forma sensible, situándose en el 2,3%, y moderándose al 1,9% un año después.

De este modo, la agencia considera probable una moderación gradual del consumo y de la creación de empleo en los próximos ejercicios a medida que el crecimiento de la economía pierde vigor dado el nivel históricamente bajo de ahorro de los españoles.

En este sentido, Fitch prevé que la tasa de paro se situará este año en el 15,3% para moderarse al 13,7% el año que vienen y bajar al 12,5% en 2020.

En cuanto a la situación política en el país, la calificadora de riesgos, que volverá a evaluar la nota de solvencia de España el próximo 13 de julio, señala la debilidad del Gobierno en minoría de Pedro Sánchez y, aunque no prevé elecciones anticipadas, "no prevé que los acontecimientos políticos vayan a tener impacto material sobre el crecimiento".