Falco EVO

Falco EVO Telespazio Ibérica

Defensa y Espacio

Los nuevos drones españoles que luchan contra los incendios más voraces y difíciles: vuelan durante semanas sin parar

Fuerteventura es el centro de un programa que apuesta por la integración de satélites y drones de todo tipo contra los incendios de sexta generación.

Más información: Así vigila Google Maps cómo se mueven los incendios forestales en España: de IA a satélites para ver su evolución

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Los incendios de sexta generación como el que ha devastado a Los Ángeles (Estados Unidos) en las últimas semanas se han convertido en una de las amenazas ambientales más graves a las que se enfrenta la humanidad. Este tipo de escenarios, que también se han dado en España como en Sierra Bermeja, necesitan estrategias de extinción muy diferentes respecto a los incendios tradicionales ya que son más virulentos y se desarrollan de forma mucho más rápida.

Esta necesidad de información en tiempo real es insuficiente en comparación con los periodos de visita de los satélites, que pueden proporcionar imágenes cada varias horas, y la solución pasa por emplear drones. Estas aeronaves sin tripulación proporcionan una elevada cantidad de información sin arriesgar una sola vida humana y, dependiendo del modelo empleado, puede permanecer en el aire incluso semanas.

La compañía Telespazio Ibérica cuenta en la actualidad con un programa que busca la integración de satélites y drones con el fin de conocer mejor los incendios forestales de sexta generación y, de esta forma, poder extinguirlos de forma más expeditiva. Fuerteventura ha sido el lugar elegido para realizar las primeras pruebas, ya que es en la isla canaria donde se ha construido un estratopuerto desde donde pueden operar los drones con mayor autonomía.

Operador con un dron Falco EVO

Operador con un dron Falco EVO Telespazio Ibérica

"En Fuerteventura tenemos el corazón de sistema, lo que nosotros llamamos Geo Information Center (GIC) que recibe los datos de las diferentes fuentes desplegadas", ha explicado a EL ESPAÑOL-Omicrono Carlos Fernández de la Peña, consejero delegado de Telespazio Ibérica, con motivo del Small Satellites & Services International Forum (SSSIF) que se celebra en Málaga estos días. El proyecto arrancó hace aproximadamente un año y, por el momento, queda otro por delante.

Si prospera y termina por extenderse por otras zonas geográficas de España, Europa o el mundo, "queremos que nuestras instalaciones de la isla continúen prestando servicio global", ha recalcado el directivo. "Es posible que los despliegues requieran de centros regionales para la conectividad local, como pueden ser los drones, pero la idea es mantener Fuerteventura para que dé el servicio completo".

Satélites, drones y matemáticas

El GCI, una vez que recibe todos los datos, aplica "modelos matemáticos, climatológicos, meteorológicos y de extensión del frente de llama adaptados a los incendios forestales de sexta generación", ha afirmado Fernández de la Peña. "Los de sexta generación son denominados así por la energía y la situación físico-atmosférica que tienen en particular".

Son "incendios instensificados por la gran cantidad de combustible disponible, las altas temperaturas, la humedad relativa y la del suelo bajas y una orografía complicada". Al combinar estos cuatro factores, el incendio puede incluso "producir una especie de microestallidos que generan hacia arriba una nube que esparce las pavesas y el incendio continúa extendiéndose".

Dron entrenando en una quema controlada en Fuerteventura

Dron entrenando en una quema controlada en Fuerteventura Telespazio Ibérica

Este tipo de incendios no encajan con los modelos matemáticos convencionales de expansión y necesitan una gestión especial. Sin embargo, desde Telespazio Ibérica han desarrollado una serie de herramientas de previsión basados en modelos específicos para lidiar con los de sexta generación. "Permiten prever el escenario y son mucho más sofisticados y afinados".

Los modelos a los que se refiere Fernández de la Peña se alimentan de las imágenes captadas por los diferentes elementos aéreos. Desde pequeños drones hasta grandes satélites. El problema de estos últimos es que "tienen unos tiempos de revisita del orden de horas y necesita un procesado", lo que alarga de forma imporante todo el proceso de actuación.

Dron Akila

Dron Akila Telespazio Ibérica

Los incendios de sexta generación "se expanden a un ritmo mucho más rápido" de de lo que los satélites pueden cubrir. "Por ello, estamos en la obligación de observar continuamente y aquí es donde entran los vehículos aéreos no tripulados" avanzados.

Telespazio Ibérica se ha asociado con la sevillana Pegasus Aerospace para la operación de estos drones como una "fuente adicional de información" capaz de volar en cualquier situación, incluso por la noche. Las aeronaves contraincendios tripuladas convencionales no pueden debido a que se rigen por las condiciones de vuelo visual, que finalizan en el ocaso y se reanudan al alba, lo que supone unas cuantas horas con muy poca información desde esa perspectiva.

El programa cuenta actualmente con varios modelos de drones de alta persistencia el Falco Evo, que puede permanecer en vuelo más de 20 horas a una altitud máxima de 6.000 metros, o el Akila Etrair, con un tiempo de operación de entre 12 y 15 horas. Ambas plataformas cuentan con sensores en el espectro electroóptico y en el infrarrojos especialmente diseñados para obtener información en incendios.

Más allá de drones tradicionales, que también se utilizarán para este programa, una de las particularidades que tiene es el empleo de HAPS (High Altitude Pseudo Satellites o Pseudosatélites de gran altitud). Estas aeronaves no tripuladas vuelan en la estratosfera y, normalmente, cuentan con autonomías de semanas. La idea del programa es tener, al menos, un HAPS volando y otro en tierra firme para relevarlo.

Aeronave HAPS

Aeronave HAPS Elson Space

El principal esquema energético que siguen los HAPS es la integración de paneles solares sobre sus alas, como el avión solar de Albacete. Debido a ello, las baterías de estas plataformas están sometidas a un ciclo constante de carga (durante el día) y descarga (durante toda la noche). Sin embargo, proporcionan una capacidad hasta ahora inaudita, ya que permiten una visión similar a la del satélite, pero enviando imágenes a tierra firme de forma continua.

"Nuestro planteamiento es que, durante toda la época de incendios, haya un HAPS en el aire", ha indicado Carlos Fernández de la Peña. Telespazio Ibérica y Pegasus Aero comenzaron hace poco más de un mes los vuelos con drones en Fuerteventura y monitorizando quemas controladas como entrenamiento.

Logística más allá de incendios

El objetivo del GIC es servir como un centro permanente, operando las 24 horas los 7 días de la semana. Para aprovechar toda la infraestructura y sistemas desplegados en el estratopuerto de Fuerteventura, el personal también realizará tareas más allá de la monitorización de los incendios forestales, los cuales se suelen concentrar en épocas específicas del año.

Además de emplear los drones para temas de biodiversidad, desde Telespazio ya han realizado algunas pruebas para el transporte de material sanitario. "Es otro de los núcleos del proyecto", ha comentado Fernández de la Peña.

Esta es la estación de control de tierra del dron Falco EVO

Esta es la estación de control de tierra del dron Falco EVO Telespazio Ibérica

En este caso, los drones que se usarán serán otros modelos específicamente diseñados para el transporte de cargas. "Tendrán como un receptáculo donde colocar el material que se quiera enviar a otro hospital o incluso a otra isla", en el caso de que se empleen aeronaves con la suficiente autonomía.

Uno de los puntos más importantes del programa es que puede extenderse por todo el mundo. Por ejemplo, en España existen aeropuertos infrautilizados que podrían servir como base a los drones en la campaña de incendios forestales. "No sería viable volarlos en Madrid Barajas porque la operación entorpece el tráfico aéreo comercial", ha recalcado. Pero los requisitos técnicos a nivel infraestructura de un estratopuerto como el de Fuerteventura son menos que los de un aeropuerto comercial convencional.