
Imagen del asteroide 2024 YR4 tomada el 24 de febrero Omicrono
El asteroide YR4 ya no es un peligro para la Tierra, pero sí para la Luna: el telescopio James Webb detalla su trayectoria
El Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA sitúa en un 1,7% las probabilidades de que el YR4 colisione con el satélite.
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A finales de enero de este año, una noticia alarmaba a los astrónomos: se había detectado una trayectoria de posible colisión con la Tierra del asteroide 2024 YR4, con un diámetro entre 40 y 90 metros. Desde ese momento, la NASA y la ESA publicaron varios estudios que calculaban las probabilidades de impacto, que llegaron hasta un máximo histórico del 3,1% antes de caer drásticamente muy por debajo del 1%.
Aún así, desde instalaciones astronómicas de todo el mundo, incluido el Instituto de Astrofísica de Canarias en España, se ha seguido monitorizando la trayectoria del meteorito. Una de las decisiones clave para ofrecer datos más precisos fue aprovechar el telescopio espacial James Webb de la NASA, que tras más de un mes de observaciones ha arrojado un nuevo y sorprendente resultado: ha aumentado la probabilidad de que el 2024 YR4 impacte contra la Luna.
Según los datos más recientes del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA, el asteroide mide aproximadamente 55 metros de diámetro y se desplaza a una velocidad de casi 48.000 km/h, con una probabilidad del 1,7% de impactar contra la superficie lunar el 22 de diciembre de 2032.

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Al no tener atmósfera, el satélite terrestre recibiría el impacto a toda velocidad y sin ningún tipo de resistencia, lo que dejaría un cráter de hasta 2 km de ancho, convirtiéndose en uno de los más grandes de la Luna. En principio, una colisión de este tipo no afectaría a la Tierra, pero el desprendimiento de escombros sí podría afectar a los satélites cercanos y a las próximas misiones lunares.
Los instrumentos a bordo del James Webb han sido fundamentales para afinar las estimaciones, ya que ha permitido analizar las emisiones infrarrojas que señalan el tamaño, la rotación y la composición del asteroide YR4.
Estas estimaciones pueden seguir cambiando en los próximos años, ya que la observación del asteroide quedará suspendida a finales de marzo, cuando su órbita le alejará de la Tierra hasta 2028. El asteroide tarda cuatro años en dar la vuelta al Sol, momento en el que será posible volver a calcular las probabilidades de un impacto y valorar acciones de defensa para proteger la Tierra o la posibilidad de estudiar más de cerca su impacto con la Luna.
De momento, el asteroide ha pasado del nivel 3, el más alto registrado hasta la fecha, al nivel 0 en la escala de riesgo de impacto de Turín, y ya no requiere una atención significativa, han aclarado desde la ESA. La agencia europea lo ha retirado de los primeros puestos en su lista de riesgo y la Red Internacional de Alerta de Asteroides ha concluido sus actividades de estudio relacionadas con él. A pesar de eso, sigue siendo un interesante objeto de estudio para futuras misiones de defensa planetaria.