
La Virgen de la Macarena, en su camarín, mientras se levanta el blindaje que la protege ante incendios. Sevilla
Velas sin humo, cierres automatizados y cámaras 24 horas: así se blindan las grandes devociones de Sevilla
San Judas Tadeo es la última de las grandes imágenes que ha reforzado su protección ante incendios o posibles ataques.
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El pasado jueves volvió al atrio de San Antonio Abad la imagen de San Judas Tadeo. Fue retirada del culto tras el incendio de octubre que dañó parte de su talla. Ha vuelto restaurada y con las medidas de protección reforzadas para impedir sustos. Es la última de las grandes devociones de Sevilla que se han blindado ante el fuego o posibles ataques.
Según informan fuentes del Consejo General de Hermandades y Cofradías, "son ya muchas" las hermandades que tienen sistemas de seguridad y planes contra incendios en las iglesias.
La Hermandad de El Silencio, en cuya iglesia se aloja la talla de San Judas Tadeo, ha sido la última en unirse. Hasta que se termine de restaurar la zona del atrio dañada, la imagen descansa en un lugar provisional rodeado de una urna de cristal.
Pero la principal novedad son las velas. Su duración será de una hora y media y, a diferencia de las anteriores, no contienen plástico. Así se evita la generación de humo. Los recipientes en los que se introducen minimizan los riesgos. Tienen depósitos de agua en la base. El objetivo es evitar sustos como el del pasado 26 de octubre, que estuvo a punto de llevarse por delante al santo de las causas imposibles.
La preocupación por la seguridad creció en el seno de las hermandades a raíz del 2010. Fue el año en el que un hombre agredió a El Gran Poder y le arrancó un brazo. Afortunadamente pudo ser restaurado, pero dicho incidente despertó la necesidad de mejorar la seguridad en el seno de las iglesias.
La mampara del Gran Poder
Ese mismo año, la figura del Señor de Sevilla, en besapié permanente, fue cubierta por una mampara de metacrilato, a prueba de balas, para impedir nuevos ataques. El talón sigue quedando al descubierto para permitir la cercanía de los fieles, uno de los asuntos que más debate generó en aquellos años.
Es el único caso en la capital hispalense que cuenta con una protección permanente, algo que se antojaba necesario ante la exposición de la imagen, siempre en besapié mientras la Basílica está abierta.
Además, casi todas las grandes devociones de Sevilla están protegidas contra incendios con sistemas especializados. Sucede con el propio Gran Poder desde 2008, dos años antes del ataque. Aquel año se instaló un telón cortafuegos que se activa automáticamente por la noche, siempre que se cierra el templo.

Sevilla
Se compone de tres hojas de acero superpuestas, pero la central, tiene un vidrio parallamas. Esto permite que la imagen se pueda ver siempre, pese a quedar completamente protegida.
Del mismo modo, las dos puertas de los laterales para acceder al camarín también tienen un cierre hermético por las noches. Con ello se consigue que el fuego no penetre en dos horas. Además, la Basílica tiene un guardia de seguridad las 24 horas y cámaras de videovigilancia. También las instalaron en 2010 Los Gitanos y Pasión.
Dos horas de margen
El Cachorro también cuenta con sistemas similares. El Cristo se protege cada noche con dos puerta blindadas que impedirían que penetre el fuego y alejan el peligro ante cualquier intrusión. Los titulares de la Amargura son otros dos ejemplos de dicha protección.
Lo mismo sucede con la Esperanza de Triana, que reformó en 2022 el camarín de la Virgen donde incluyó un nuevo telón cortafuegos blindado. También dispondrá de dicha infraestructura el Cristo de las Tres Caídas, cuyo retablo continúa en obras.
Como ocurre con el Gran Poder, se contará con un margen de 120 minutos en caso de fuego. Si se alcanzan temperaturas de más de 72 grados comenzará a actuar un sistema de agua nebulizada. También incorpora detectores ópticos de incendios.
Activación ante un posible conato
Uno de los mejores ejemplos del elevado grado de protección de las grandes devociones de Sevilla es La Macarena, que concluyó en 2020 las obras para aumentar la protección de sus imágenes.
Tanto la Virgen como las capillas laterales del Cristo de la Sentencia y la Virgen del Rosario tienen sostificados sistemas que las blindan ante incendios, con sus propios telones cortafuegos.
Además del portalón, decorado con motivos de la hermandad, que cubre a La Macarena, su camarín incorpora un sistema de detectores de humo y térmicos.
En su interior habita un sistema de doble tecnología. Es decir, tiene detectores de humos y térmicos que garantizan que esté a temperatura óptima. Igualmente también quedan cerrados todos los accesos al camarín, que se convierte en una estancia estanca. No es posible que entren partículas externas.
Todos estos sistemas están conectados al sistema de detección de incendios de la Casa Hermandad y el conjunto de la Basílica. Así, en caso de que haya un conato de fuego, se activan automáticamente. En el caso de que la temperatura aumente también funcionará el agua nebulizada para enfriar el habitáculo sin dañar la imagen.
Además, en la Basílica, el Museo y en la Casa de Hermandad hay cámaras de videovigilancia 24 horas, además de guardias de seguridad que protegen la estancia toda la madrugada.
Son algunos de los sistemas que protegen a las devociones de Sevilla de incendios y posibles ataques, peligros de los que nadie está a salvo y para el que un número cada vez más creciente de hermandades están preparadas.