Después de los quince años, edad con la que lo devoré en unas vacaciones de verano, no he vuelto a leer entero el libro de Julio Cortázar Historias de cronopios y de famas. Tan sólo lo hojeo de vez en cuando, cuando me paseo por delante de la biblioteca del salón y lo veo allí, justo al ladito de los dos tomos de La vuelta al día en ochenta mundos, o cuando me encuentro en alguna situación sin salida y sólo la lectura de alguno de sus capítulos me recuerda que todo es posible en la literatura y en el arte. Como un talismán.



Aunque entonces no lo entendí y nunca lo he conseguido del todo, a pesar de saber que Cortázar hizo un descarnado retrato de las clases sociales, no me importa, porque abrirlo al azar y releer cinco frases seguidas me produce tal sobrecogimiento poético, que se me escapa la mente y me pregunto cómo pudieron ser escritas esas palabras. Recuerdo que lo mismo ocurrió en mi adolescencia, pero fue de tal calibre que nunca más se me fue de la cabeza. Ahí está, en algún pliegue de mi cerebro, para siempre.




Daniel Castillejo (Burgos, 1957) es el director del Museo de Arte Contemporáneo ARTIUM, en Vitoria, desde octubre de 2008. Antes, ejerció de conservador del Departamento de la Colección Permanente y Análisis Artístico del museo. De 1989 a 2001 fue director de la Sala Amárica de Vitoria. Se considera un activista cultural.



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