[caption id="attachment_522" width="250"] Alejandro Zambra[/caption]

Una de esas frases tópicas que uno lee repetidas de vez en cuando dice que ya no hay libreros como los de antes. No diré que no sea verdad, pero si lo es, es tan verdad como esta otra: ya no hay clientes de librerías como los de antes. Muchos clientes de librerías son como los aficionados al fútbol: cuando se fijan en la selección, todo lo que difiere de cómo hubiera sido la suya les parece horrible. Pero todavía quedan clientes de los de antes, de los que el librero aprende. En mis años de librero tuve mucha suerte con ellos: me acuerdo ahora de que fue el artista chileno Pedro Núñez quien casi me obligó a leerme las novelas de Alejandro Zambra. Y la memoria, al menos la de uno, siente una gratitud especial por quienes le acercan a uno a los buenos libros; si alguien me ha recomendado alguna vez un libro (¡y han sido tantas!) ese alguien siempre va en la memoria junto con el libro.

 

Pensurrea uno esto porque anda leyendo No leer (ya me perdonarán la incongruencia) de Zambra, una reunión de crónicas y ensayos sobre libros. Editado por la universidad Diego Portales en su colección Huellas, que uno tanto quiere, no es novedad, pero esos libros se ven tan poco aún en España que será como si lo fuera. Los libros como este, sobre libros, tienen algo de álbum de fotos de un familiar lejano: reconocemos en seguida algunos rostros, completamos la información que teníamos sobre otros, nos quedamos con ganas de conocer a los demás. En esta reunión de artículos hay mucho de notas pasajeras, pero Zambra hablando de Kafka, Buzzati o Ginzburg nos deja con ganas de volver a ver a esa parte de la familia. Hay también algo de poesía, y por eso traigo el libro aquí. Hay páginas sobre la antología de Spoon River, o Gonzalo Millán; el artículo dedicado a Roberto Bolaño es una interesante reflexión (que interesa a Zambra de primera mano, narrador y también poeta) sobre las cercanías, amistades y subordinaciones debidas o indebidas entre novela y poesía. Cita a Bolaño: “El verdadero poeta es el que siempre está abandonándose. Nunca demasiado tiempo en un mismo lugar, como los guerrilleros, como los ovnis, como los ojos blancos de los prisioneros a cadena perpetua”. “Algunos rostros de Nicanor Parra” es un poco texto sobre Parra y un poco autobiografía, como también lo es uno de los mejores textos del volumen, “Buscando a Pavese”, relato de un viaje a Italia un poco buscando el rastro del autor de Trabajar cansa y un poco de sí mismo.

A propósito de esa relación entre novela y poesía, recomiendo la lectura de los dos textos titulados “Contra los poetas” incluidos en este volumen; el primero, una irónica reflexión sobre los sinsabores y las inútiles búsquedas del oficio; el segundo, una algo alucinada reflexión sobre la polémica suscitada por su re-publicación bastantes años después.

No hay en No leer sesudas investigaciones filológicas. Este es el diario de un buen lector, un libro, más que para leerlo, para conversarlo.