Brahms: 31 lieder
Fiesta lírica
5 abril, 2007 02:00Todo ello da paso a un canto estimulante, grácil, elegante, sereno, en el que, quizá, los momentos más conflictivos desde un punto de vista dramático, como los que pueblan la juvenil Liebestreu, op. 3, nº 1, no acaban de tener un impacto suficiente, como el que recordamos en voces de la misma o parecida cuerda. Así, una Baker, una Norman o una Fassbaender. A cambio, qué primor en la delineación de la saltarina y popular Vergebliches Städchen; aunque no llegue a las cotas tan expresivas de una Schwarzkopf o una Seefried, hablando en este caso ya de sopranos.
El recital, que recoge una buena parte de los mejores lieder brahmsianos, es por ello hermoso, ameno, emotivo y cálido. Adjetivos que podemos localizar también en muchas de las canciones, como en ésa tan característica op. 105, nº 1, de tan bello desarrollo, de tan modulante y delicado trazo, Wie Melodien zieth es mir, sobre poema de Groth, una de las más logradas del Brahms maduro y en donde podemos percibir una cierta, y nada rara, debilidad en graves, dados los rasgos vocales de la intérprete. La falta general de claroscuros es suplida con la frescura del acento y con la aplicación de un discreto rubato. Ejemplar. El avezado Vignoles colabora sin desdoro a esta fiesta lírica.