El portavoz municipal socialista, Francisco Sanguino, observa cómo entra en el pleno el secretario general local, Miguel Millana.

El portavoz municipal socialista, Francisco Sanguino, observa cómo entra en el pleno el secretario general local, Miguel Millana.

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El PSOE alicantino apuesta por el inmovilismo: Miguel Millana como líder y el control, otra vez de Franco

Si el viernes no hay acuerdo entre las minorías del partido para presentar una lista conjunta, los de Alejandro Soler presentarán alternativa.

21 abril, 2022 02:04
Alicante

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A Albert Eisntein se le atribuye la frase de "si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo". Una sentencia que parecen no conocer los dirigentes socialistas alicantinos -o el dirigente, porque sólo hay uno desde hace 25 años, Ángel Franco-. Y es que están dispuestos una vez más a aplicar la misma fórmula que hace cuatro años para intentar arrebatar la Alcaldía al PP de Luis Barcala. Los mismos años en los que el PSOE local de Alicante ha sido inane e invisible en la ciudad.

Este domingo 24 de abril, los socialistas celebran su asamblea local para renovar a los cargos internos del partido. Y desde hace tres semanas el veterano dirigente se ha reunido varias veces con representantes del sector de Alejandro Soler, antiguos sanchistas, antiguos brufalistas o antiguos renovadores, según la época. Pero siempre frente a Ángel Franco.

Las claves para el desenlace ya son conocidas: el exconseller lermista (1983-85) y actual concejal, Miguel Millana (a punto de cumplir 70 años, tan sólo 7 menos que su mentor), como secretario general local. Un 35% de cuota en la ejecutiva para los sectores alternativos al suyo, a la que sumar una vicesecretaría general. 

Franco esgrime nuevamente su control sobre la "minoría mayoritaria" del partido en la ciudad a la hora de ganar asambleas internas. Y a partir de ahí, a negociar con él. Y aunque siempre hay quien apuesta por "romper", los sectores alternativos terminan por apelar a la responsabilidad.

El acuerdo tiene que estar cerrado el viernes o los soleristas presentarán alternativa. Entre tanto, ya se encargará Franco de ampliar el número de personas de la ejecutiva para diluir la posible contra que le hagan los otros sectores del partido. Los de Soler aseguran que tienen ya una persona dispuesta a competir con Millana llegado el caso.

Estos tres puntos del acuerdo podrían ser del agrado de la dirección autonómica del partido que encabeza Ximo Puig, que nuevamente podría imponer dentro de unos meses un candidato o candidata a la Alcaldía como lo hizo en 2019 con el entonces director del Teatro Principal, Francisco Sanguino. Todo un fiasco en política al que ahora los socialistas intentan invisibilizar. Más, si se puede.

Para Puig mantener al menos los resultados de las pasadas autonómicas en la ciudad es imperativo si quiere revalidar la presidencia de la Generalitat. Más aún si esta vez no se separan los comicios autonómicos de los municipales, donde el desastroso mandato de los socialistas como cabeza de la oposición en la ciudad puede pasarle factura.

Lo que ocurre ahora es que Moncloa y Ferraz ya han puesto sus ojos sobre las ciudades de Alicante y Valencia, como ya informó este diario hace unas semanas. Y las componendas entre la dirección local y la autonómica a la hora de poner candidato pueden no ser aceptadas por Madrid. La federal de Pedro Sánchez tiene potestad sobre las candidaturas de las capitales de provincia, y a la provincial -ahora en su misma línea gracias a Soler- tiene nuevas competencias desde el último congreso federal.