Image: Apuntes sobre el Cubismo

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Exposiciones

Apuntes sobre el Cubismo

El cubismo y sus entornos en las colecciones de Telefónica

20 enero, 2005 01:00

Natalia Gontcharova: La lavandería, 1912

Comisario: Eugenio Carmona. Fundación Telefónica. Gran Vía, 28. Madrid. Hasta el 27 de marzo

Empecemos puntualizando una circunstancia que en esta exposición es determinante: no es una exposición propiamente dicha, sino la presentación de lo sustancial de los fondos y las nuevas adquisiciones de la Colección de Telefónica, en un apartado concreto, dedicado, como su título indica, a El Cubismo y sus entornos. No cabe esperar, ni resulta imprescindible, una revisión de la historia del movimiento, pues, en un gesto de inteligencia, su comisión asesora -presidida por María de Corral, y de la que forman parte José Luis Brea, Irma Arestizábal, Simón Marchán (los dos últimos autores de sendos textos en el catálogo) y Eugenio Carmona, que la ha comisariado- ha optado, no por empezar de cero, sino por dar continuidad y amplitud al que era y es uno de los principales conjuntos de obras integrados en la colección, el de pinturas y dibujos de Juan Gris, un total excepcional de once piezas.

Cuentan que Picasso rememoraba aquellos días en los que la visión de lo que era la pintura occidental cambió radicalmente, preguntándole a Braque: "¿Te acuerdas Georges de lo bien que lo pasábamos con aquello del cubismo?", como si hablara de una invención que se hubiese desarrollado sin base teórica o soporte alguno. Por lo que sabemos, Gris no lo pasó bien ni con el cubismo ni con casi nada, pero su contribución a la historia del momento y de la pintura fue, si no tan radical, sí tanto o más fructífera que la del dúo fundacional.

Como quiera que las piezas disponibles de Gris en la colección abarcan desde 1913 hasta 1927, nada hay aquí de los años primeros, entre 1908 y 1912, quizá sí alguna obra inmediata en el tiempo a este último año, en el que en el Salón de Otoño se reunieron, como escribe Simón Marchán, "más de 200 obras pintadas durante los tres últimos años. Considerada como la muestra más relevante de los nuevos pintores, en ella se consagraba la Escuela Cubista con una amplia gama de maneras o estilos personales abiertos a los cambios y la metamorfosis". Resumiéndo, un arco que va desde la formulación del cubismo sintético hasta, en palabras del comisario, "el encuentro con la abstracción construida", es decir, a principios de los años treinta. Cumple, además, con otro postulado, aquel que dicta que: "A diferencia de lo que era habitual en la historiografía canónica, propensa a centrarse en el cubismo oficial de Braque, Picasso y sus amigos -dice Marchán-, la actual incluye las diferencias y las discontinuidades, a los cubistas ‘mayores’ y a los ‘menores’".

Desde estos presupuestos destaca la extensión geográfica de los artistas aquí representados, que incluye tanto el centro parisino y sus múltiples procedencias centroeuropeas -con nombres tan fundamentales como Gleizes, Metzinger, Marcoussis, Lhote-, como las experiencias de los cubofuturistas rusos -que incorpora a la colección sendas obras de Alexandra Exter y Natalia Goncharova, de ésta, La lavandería, de 1912, que formó parte de los fondos de la Tate Gallery, y que señalo para apuntar la pulcritud de las adquisiciones, lo que asegura un futuro correcto a su esperada continuidad-; su influencia en el tímido nacimiento de la vanguardia española -María Blanchard, Manuel ángeles Ortiz, Daniel Vázquez Díaz- y, lo que resulta especialmente sugerente, el salto trasatlántico, la visión latinoamericana, que se atreve con nombres como Xul Solar o Torres-García.

En segundo término, pero más relevante, es el análisis que permite de las ampliaciones estilísticas emergidas del cubismo. "El interés por el color, por el dinamismo y por la forma geométrica en sí misma", "las nociones de simultaneidad, representación diacrónica y duración" y, por último, el "punto de encuentro entre la caligrafía cubista y la evocación de la tradición clásica de la pintura", para definirlo en los mismos apartados que lo hace Eugenio Carmona.

Faltan todavía o quedarían por cubrir más que modos, nombres, citados en su mayoría en los textos del catálogo -Derain, Léger, los Delaunay, Kupka, Picabia, Duchamp, etc-, pero las raíces y el tronco del árbol existente permiten confiar en que éstos, como otras ramas posibles, ocupen más pronto que tarde el lugar que les corresponde, para beneficio de todos.