Ensayo

Narrar el abismo. Ensayos sobre Nietzsche, Hülderlin...

MANUEL BARRIOS

19 diciembre, 2001 01:00

Pre-textos. Valencia, 2001. 205 páginas, 2.500 pesetas

Manuel Barrios (Sevilla, 1960), profesor de metafísica en la Universidad de Sevilla, es seguramente el más sutil conocedor y rastreador, en España, de ese momento crucial del pensamiento europeo que él llama "la disolución del clasicismo" o crisis de la modernidad. Con detenimiento y lucidez ha estudiado anteriormente a dos de sus figuras cardinales: J. C. F. Hülderlin y F. Nietzsche, en libros que van desde su edición comentada del Fragmento de Hiperión (Sevilla, 1986), pasando por La voluntad de poder como amor (Barcelona, 1990), Hülderlin y Nietzsche, dos paradigmas intempestivos de la modernidad en contacto (Sevilla, 1992), hasta Voluntad de lo trágico. El concepto nietzscheano de la voluntad de poder a partir de El nacimiento de la tragedia (Sevilla, 1993).

Manuel Barrios añade ahora a esos libros, a la manera de Schopenhauer, estos párerga, especie de "obras colaterales", escritas en su mayoría entre 1997 y 1998, que refuerzan, matizan y amplían sus trabajos anteriores. Se trata de estudios micrológicos escritos con soltura, en los que el autor procura que ninguna de sus aseveraciones quede infundada.
No estamos, pues, ante un libro de generalidades, sino ante un libro de concreciones. Manuel Barrios acota un problema, coloca sobre él una enorme lente de aumento (erudición, artes hermenéuticas, comparatismo, etc.) y nos hace ver así, como a través de un microscopio, la vida del espíirtu. En ese mundo mínimo, en esa gota de agua, contemplamos una vitalidad apasionante que no cesa de bullir y que nos interpela directamente.

¿Cuál es el problema asediado una y otra vez en estos estudios? Como se ha dicho antes, la disolución del clasicismo. Es decir, esa fase histórica en que se hace la experiencia de la desaparición de un horizonte unitario de sentido, lo que comporta una cuestión más grave: la imposiblidad de seguir hablando de la vida con el lenguaje del pensar representacional. Esa radical disolución de los fundamentos puede indicarse con dos lemas: la falta de nombres sagrados (Hülderlin) y la muerte de Dios (Nietzsche). Como bien señala el autor, estos dos lemas pueden convertirse en dos monumentales abstracciones (es lo que ha ocurrido, en parte, en la postmodernidad), si su contenido no ha sido vevneciado en la propia piel. Contra esas abstracciones que bnloquean el sentido crítico y emancipado4 que esos autores quisieron dar a sus ensayos de pensar y narrar de otro modo la experiencia moderna, contra esas abstracciones lucha este libro.

Los lectores de este muy recomendable libro encontrarán en él algo que es muy propio de un filósofo no dogmático: una segerente invitación a vivenciar en sí mismos los problemas aquí tratados. Pues lo que ocurre una sola vez es como si no ocurriera nunca. La bella escritura del libro ayuda mucho a ello.