La Asunción de El Greco expuesta en el museo del Prado.

La Asunción de El Greco expuesta en el museo del Prado. Museo del Prado

Cultura

La historia de los cuadros que el Greco pintó para un monasterio de Toledo y el Museo del Prado ha reunido 195 años después

Las nueve obras comenzaron a disgregarse por ventas, expolios y expropiaciones en 1830. La pinacoteca exhibe estos días ocho de estas joyas del pintor cretense.

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El Museo del Prado acoge hasta el próximo 15 de junio ocho de las nueve piezas que el Greco realizó para el Monasterio de Santo Domingo el Antiguo de Toledo en el siglo XVI y que comenzaron a disgregarse hace 195 años por diferentes museos y colecciones de diferentes partes del mundo.

En concreto, esta exposición gira en buena medida alrededor de 'La Asunción', la gran tela central del retablo mayor, que desde 1906 forma parte de las colecciones del Art Institute de Chicago. Esta obra se expone junto a las dos piezas de este retablo conservadas en la colección del Museo del Prado, a las tres que permanecen en Santo Domingo el Antiguo y a otras dos otras colecciones.

La única obra que no ha podido viajar hasta Madrid pertenece actualmente al Museo Hermitage de San Petersburgo, por lo que no ha podido ser incluida en la muestra.

Leticia Ruiz, comisaria y jefa de Colección de pintura española del Renacimiento ha asegurado que se trata de "un acontecimiento artístico extraordinario que permite disfrutar de un conjunto excepcional de la primera producción del Greco en España", ha informado el Museo del Prado.

El pintor cretense recibió este encargo a mediados de 1577, recién llegado a España, junto al del Expolio, obra que preside la sacristía de la catedral de Toledo.

Santo Domingo el Antiguo contó desde 1579 con una nueva iglesia de traza clasicista costeada por María de Silva (1513-1575), dama portuguesa que estuvo al servicio de la emperatriz Isabel, esposa de Carlos V, y por Diego de Castilla (1507-1584), deán de la catedral. El espacio se destinó a lugar de enterramiento de los dos benefactores.

Para la realización del retablo mayor y los dos laterales de la iglesia de Santo Domingo el Antiguo, Diego de Castilla designó al Greco a sugerencia de su hijo Luis de Castilla (1540-1618), quien había conocido al pintor en Roma, en el palacio Farnesio, en 1571. Gracias a esta recomendación el Greco pudo enfrentarse a un trabajo especialmente complejo, donde tuvo que diseñar la estructura de los tres retablos, las cinco esculturas que coronaron el principal y la pintura de ocho lienzos.

La concepción de todo el conjunto supuso una renovación del tradicional retablo castellano. El retablo mayor se organizó en torno a una tela de gran tamaño con el tema de 'La Asunción', obra a la que se subordinaron el resto de las pinturas: los cuatro santos de las calles laterales –'San Juan Bautista', 'San Juan Evangelista', 'san Bernardo' y 'San Benito'– y, en el cuerpo superior, 'La Trinidad'. Años después de inaugurarse la iglesia, un escudo de armas realizado sobre madera que se situaba sobre la pintura central fue cubierto con la Santa Faz, obra igualmente del Greco.

El encargo se concluyó en 1579 y el resultado hubo de suscitar la admiración de quienes lo contemplaron; el Greco demostró ser un maestro granado, audaz y solvente, que se manejaba con deslumbrante soltura en la composición de obras de gran formato, cargadas de reminiscencias italianas tanto en los modelos figurativos como en el colorido y la factura.

Dispersión de las obras

A partir de 1830, una sucesión de ventas, expolios y expropiaciones provocaron la disgregación de la obra completa. 'La Asunción' fue vendida ese año al infante Juan Gabriel de Borbón y tras varios avatares, sus descendientes se deshicieron de ella en 1904. Tras pasar por París y la Nancy Atwood Sprague, dos años después pasó al fondo del Art Institute de Chicago donde se encuentra en la actualidad.

El infante también adquirió 'San Bernardo' y 'San Benito' que fueron confiscadas en la época de Isabel II y pasaron a formar parte del Museo de la Trinidad. 'San Bernardo' le fue devuelta y vendida en 1890 por su hijo en París. Tras pasar por varios propietarios, en 1943 fue depositada en la Nationalgalerie de Berlín y a finales de la Segunda Guerra Mundial fue confiscada por la Unión Soviética como botín de guerra, por lo que ahora cuelga de las pareces del Museo del Herrmitage.

'San Benito' nunca fue devuelta y pasó de la Trinidad al Museo del Prado, al igual que 'La Trinidad'. En este caso, su primer dueño en 1830 fue el escultor Valeriano Salvatierra que a su vez se la vendió a Fernando VII.

Por su parte, la 'Adoración de los Pastores' fue adquirida en 1956 por Emilio Botín y actualmente forma parte de la Fundación Botín, mientras que la 'Santa Faz' fue desmontada y vendida a un coleccionista privado en 1961.

Las únicas piezas que continúan en su emplazamiento orginal de Santo Domingo en Antiguo son 'San Juan Evangelista', 'San Juan Bautista' y la 'Resurrección'.