
Pedro Sánchez, este miércoles, en el Congreso de los Diputados.
Sánchez ignora el acto de conciliación con el novio de Ayuso y afrontará una demanda al llamarle 'delincuente confeso'
El presidente del Gobierno, que no tenía obligación de asistir en persona, estaba citado por un Juzgado de Madrid. Nadie ha acudido en su nombre.
El empresario González Amador, ahora, tiene vía libre para presentar contra él una querella o una demanda. Sea como sea, le pedirá 100.000 euros.
Ni Pedro Sánchez ni ningún representante de su defensa han acudido este miércoles al acto de conciliación con el empresario Alberto González Amador, al que el presidente del Gobierno llamó "delincuente confeso" y que es novio de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso.
Ante la intención de González Amador de presentar una demanda o una querella en su contra por estas palabras, Sánchez fue citado por un Juzgado de Madrid a este trámite previo.
El político —como cualquier otro ciudadano— no estaba obligado a asistir él mismo en persona. Podía hacerlo un abogado en su nombre. Pero ello tampoco ha ocurrido.

La pareja de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Alberto González Amador. Europa Press
Por tanto, como era previsible —incluso si hubiera asistido—, no ha habido acuerdo entre ambas partes. Sí ha acudido al acto la abogada del empresario y un procurador.
Sánchez estaba citado este miércoles a las 12:30 en el Juzgado de Primera Instancia número 98 de Madrid.
En este acto, la defensa de Sánchez, de haber asistido, podía aceptar las condiciones que le reclamaba el empresario, quien le pedía una indemnización de 100.000 euros. Ahora, ante la falta de acuerdo, González Amador tiene vía libre para solicitar dicha cantidad.
Podrá hacerlo por dos vías. La primera, la penal, a través de la presentación de una querella por injurias o calumnias. Conviene recordar que Sánchez está aforado ante el Supremo, por lo que sólo este tribunal, la máxima instancia en el organigrama judicial español, podría citarle a declarar como querellado. Ello obligaría, además, a que, previamente, la Justicia solicitara el suplicatorio al Congreso de los Diputados.
Por otro lado, la defensa de González Amador podría presentar una demanda (optando, así, por la vía civil) por la supuesta vulneración de su derecho al honor.
Pedro Sánchez basó sus palabras, pronunciadas el pasado 17 de octubre, en la publicación en la prensa de un e-mail en el que Carlos Neira (abogado de González Amador en el procedimiento en el que el empresario está investigado por dos supuestos delitos discales) ofrecía un pacto a la Fiscalía. En dicho correo, el letrado admitía que "ciertamente, se han cometido dos delitos contra la Hacienda Pública".
La filtración de ese mail provocó que, tras una querella presentada por González Amador, se abriese una investigación penal al fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz.
Precisamente, Sánchez aludía a la investigación contra el máximo responsable de la Fiscalía cuando llamó "delincuente confeso" al novio de Ayuso.
"Probablemente, la noticia que conocimos ayer nos permita recordar el origen de todo esto, que es que el jefe de gabinete de la presidenta de la Comunidad de Madrid, pareja de un delincuente confeso, da pie a un bulo", manifestó el presidente del Gobierno.
Recientemente, el juez del Supremo que investiga la filtración, Ángel Hurtado, manifestó en uno de sus autos que, tras la difusión en prensa del e-mail de la defensa de González Amador, "se le considera un defraudador confeso, sin serlo, con el daño
reputacional que ello conlleva".
En efecto, no podrá ser denominado de esta forma hasta que no firme su acuerdo con la Fiscalía, en el que reconozca la existencia de los delitos y asuma su autoría. Por el momento, aún no ha ocurrido, por lo que debe prevalecer su presunción de inocencia.