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Mercados

Moody's y S&P recortan el rating de Turquía por el desplome de la lira

Las agencias de evaluación de riesgo crediticio Standard & Poor's (S&P) y Moody's han rebajado su calificación de Turquía a causa de la caída de la lira y la política económica del país, al considerar que no se han adoptado las medidas necesarias para sanearla.

18 agosto, 2018 12:32

"Hemos bajado la calificación de la deuda soberana (de Turquía) a largo plazo en moneda extranjera de BB- a B+, y la de a largo plazo en moneda local de BB- a BB.", indica S&P en un comunicado emitido al filo de la medianoche en Turquía recogido por el diario turco Hürriyet..

Con la nueva calificación la agencia señaliza que comprar deuda soberana es un negocio inseguro y especulativo, una evaluación de los riesgos con perspectiva "estable", es decir, S&P no prevé de momento que tendrá que volver a modificar la nota en los próximos 12 meses.

Moody's redujo su nota de la deuda turca de Ba2 a Ba3, y cambió su perspectiva de "estable" a "negativa", con lo que no descarta una nueva corrección a la baja.

Por su parte, la agencia Fitch, que mantiene la calificación del país euroasiático fijada a mediados del mes pasado, cuando la rebajó de BB+ a BB con perspectiva "negativa", emitió ayer un comunicado en el que lamenta la "respuesta política incompleta" del Gobierno turco a la fuerte depreciación de la lira.

La moneda turca ha perdido un 38% frente al dólar desde inicios del año en un proceso que se aceleró abruptamente en agosto, con caídas a mínimos históricos, si bien en los últimos días ha recuperado algo del terreno perdido.

El comunicado de Moody's destaca como principal razón de su pesimismo la "preocupación por la independencia del Banco Central turco" tras la "centralización de poder" en manos del jefe de Estado, Recep Tayyip Erdogan, que ahora "es el único responsable para nombrar al presidente y vicepresidente del Banco".

"Desde las elecciones (de junio pasado), el Banco Central ha evitado elevar los tipos de interés, pese a subir netamente sus previsiones de inflación", indica la nota." La discrepancia entre sus previsiones y sus objetivos, y su falta de voluntad de aplicar políticas adecuadas para alcanzar los objetivos socavan la credibilidad del Banco", añade.

Si bien Moody's admite que la reducción de la exigencia de reservas a los bancos turcos "ofrece algo de espacio para respirar", alerta de que se trata de "una medida a corto plazo que no resuelve las presiones al sector bancario".

También S&P critica la "respuesta limitada" de las autoridades, así como la "concentración del poder alrededor de Erdogan", y predice que Turquía sufrirá una recesión en 2019, por primera vez desde 2009.

Prevé que el producto interior bruto (PIB) turco, que en los últimos años ha crecido entre el 3% y el 8% anual, se contraerá un 0,5% en lo que será un "aterrizaje duro" de la economía, si bien luego recuperará la curva ascendente.

A favor de Turquía juega una fuerte industria de exportación y una alta demanda de sus socios comerciales, que se verá incrementada por el bajo valor de la lira, si bien el efecto positivo es limitado, porque el país necesita importar muchas materias primas para las mercancías que manufactura, explica la nota.

También el turismo, que está creciendo de forma llamativa tras descalabrarse el año pasado, contribuirá a estabilizar la economía del país, agrega la agencia.

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