La familia Val.

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Los Val, la familia de Zaragoza unida por su pasión por el balonmano: "Ninguno se ha resistido"

Javier, Bea, sus hijos y sus tres sobrinos están muy ligados al Club Balonmano Dominicos de Zaragoza. 

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Zaragoza
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Compartir con tus seres queridos una misma pasión es una de las cosas más bonitas que puede haber. Si tiene que ver con el deporte, lo es mucho más. Se escucha habitualmente que va más allá de un juego o competición, por su capacidad de movilizar personas, generar emociones o de ser una forma de vida para muchos. Por tanto, transmitir de padres a hijos el amor por un equipo o por una disciplina no es excepcional.

Sin embargo, tiene mucho mérito y es digno de valorar la historia de los Val. Estos zaragozanos son una son una familia enamorada del balonmano, un deporte minoritario que no acapara tantos focos como el fútbol o el baloncesto. Pero, además, en su caso no fue un legado de generación en generación, sino que comenzó con uno de los hijos. Y este lo transmitió a sus primos y padres.

Por contextualizar, los Val se dividen en dos núcleos que tienen el balonmano como forma de vida. Por un lado se encuentran los hermanos Marcos, Rafa y Daniela. En el otro, Rodrigo y Gabriel, cuyos padres (Javier y Beatriz) se han contagiado también de la pasión.

Todo comenzó con Gabriel, el mayor de los cinco primos (20 años). “Entró a estudiar a Dominicos y queríamos que hiciera algún deporte. Aquí es fácil jugar a balonmano. Vimos que el ambiente era muy bueno y le siguieron los demás, que dejaron el fútbol. Fue todo muy fluido”, cuenta su padre Javier, portavoz de todos ellos.

Desde ese momento el germen comenzó a crecer en la familia, a pesar de que Javier Val había jugado “a todo menos a balonmano” en su pasado.

Actualmente, Gabriel ya no juega, pero es entrenador del equipo infantil femenino. Rafa está jugando en Ibiza en División de Honor Plata. Por su parte, Rodrigo es juvenil en Dominicos, Marcos cadete y Daniela, la pequeña, está en categoría prebenjamin. A ellos se le suman su tía Bea, portera del equipo de balonmano adaptado, y el propio Javier, en la junta deportiva y delegado del equipo juvenil.

Rafa en Ibiza.

Rafa en Ibiza. Cedida

En definitiva, los cinco primos están metidos en el mundo del 40x20: "No hay ninguno que se haya resistido. Especialmente Daniela, es la que más balonmano ha visto", cuenta. 

Javier Val destaca el ambiente que se genera en torno al balonmano, a través de viajes o actividades, así como el carácter respetuoso y de deportividad en la pista. “Es muy fácil quedarte, engancharte al balonmano en Dominicos. Cada vez tenemos más niños, más colegios... Somos minoritarios, y la labor que está haciendo el club es fundamental”, detalla el aragonés.

El CAR y los grandes sueños

Los Val estaban destinados al balonmano, pues su talento casi innato ha sido reconocido en diferentes ocasiones. Entre ellas, siendo seleccionados por la Real Federación Española de Balonmano (RFEBM) para acudir al Centro de Alto Rendimiento (CAR).

Ahora mismo, desde esta semana, Rodrigo y Marcos han viajado a Granada en una nueva cita con los mejores de España y donde trabajan a las órdenes del seleccionador Jordi Ribera. En total, este año Dominicos ha mandado a once jugadores de diferentes categorías, femenina y masculina.

“Es una pasada, para ellos es una experiencia increíble. La primera vez fue sorpresa, y fueron a disfrutar, pero las siguientes siguen siéndolo porque es difícil, van muy pocos de toda España, y lo disfrutan una barbaridad. Van con la misma ilusión y los mismos nervios”, reconoce Javier.

Foto de cuatro de los primos Val.

Foto de cuatro de los primos Val.

Así pues, se trata de un nuevo premio e impulso de luchar por sus sueños. Eso sí, ambos ya han debutado con la selección española promesas. “Eso es increíble”, manifiesta y entiende que eso es un gran reflejo para los más pequeños de la cantera, que los tienen como referentes.

Aun así, Javier señala que mantienen los pies en el suelo porque “llegar a profesionales es muy complicado y se tienen que dar muchos factores”. Por tanto, no es su plan A, pero la ilusión nunca se pierde.

En definitiva, los Val se sienten encantados de vivir este bonito ambiente en familia y Javier reconoce que así "nunca falta tema de conversación".