Kirsty Coventry, en la sesión del Comité Olímpico Internacional de la que salió como nueva presidenta.

Kirsty Coventry, en la sesión del Comité Olímpico Internacional de la que salió como nueva presidenta. EFE

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Kirsty Coventry, de la piscina a primera presidenta del COI para lidiar con Trump, Rusia y la polémica del deporte trans

La africana cuenta con cinco puntos clave en su programa, pero va a tener que enfrentarse a problemas candentes en su mandato.

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Primero en la piscina, ahora en los despachos. Kirsty Coventry (Harare, Zimbabue, 16 septiembre de 1983) se ha convertido en toda una experta en el arte de derribar barreras y conseguir logros que parecían imposibles. A sus 41 años se convirtió en la primera mujer en toda la historia que alcanza la presidencia del Comité Olímpico Internacional.

Su nombramiento es histórico se mire por donde se mire. Coventry no es sólo la primera mujer en llegar al poder en COI. También será la primera africana en la presidencia de un Comité tradicionalmente dirigido por europeos, y será la mandataria más joven desde que el fundador del COI, el francés Pierre de Coubertin, asumiera el mando a sus 33 años.

Una noticia de gran alcance para un organismo que hasta 1981 ni siquiera había permitido la entrada de mujeres en su asamblea. Ahora, Coventry, que venía con la etiqueta de ser la candidata preferida por Thomas Bach, estará al mando durante los próximos ocho años.

Coventry, presidenta del COI.

Coventry, presidenta del COI. REUTERS

Por si fuera poco, su victoria fue extraordinariamente contundente. Cuando la mayoría de los miembros y los candidatos esperaban una votación fraccionada en varias rondas, a las primeras de cambio Coventry se hizo con el poder.

La africana sumó 49 votos, el número exacto que le daba la mayoría absoluta. Muchos más que los 28 que logró Juan Antonio Samaranch, que finalizó segundo en la votación. Ahora se abre un periodo de arduo trabajo en el que va a tener que enfrentar problemas de todo tipo más allá incluso del deporte.

Exitosa en la piscina

Mientras estudió en el instituto Dominican Convent entre los años 1996 y 1999, Kirsty Leigh Coventry se enroló en las filas del equipo olímpico de Zimbabue. Su primera toma de contacto con el olimpismo llegó en los Juegos de Sydney 2000, un debut que jamás olvidará.

Allí no rascó ninguna medalla, pero con apenas 17 años se plantó en las semifinales de los 100 metros espalda. Experta nadadora de esta modalidad, fue nombrada Deportista del Año en su país y recibió una beca para irse a Estados Unidos. Allí ingresó en la Universidad de Auburn para licenciarse tres años más tarde en Gestión Hotelera y de Restaurantes.

Su mejoría deportiva en Estados Unidos fue notable. Consiguió plaza para los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, y con ya una experiencia previa a la espalda -nunca mejor dicho- consiguió hacer historia. En Grecia consiguió su primera medalla de oro en los 200 metros espalda, y volvió a subirse al podio en otras dos ocasiones más, una para colgarse la plata en los 100 metros espalda y otra para hacer lo propio con el bronce en los 200 metros estilos.

Coventry, en el acto de su elección como nueva presidenta del COI.

Coventry, en el acto de su elección como nueva presidenta del COI. REUTERS

Cuatro años más tarde repitió la gesta, como si no pasara el tiempo por ella. En Pekín 2008 revalidó el oro en los 200 metros espalda y sumó tres medallas más, todas ellas de plata, en los 100 metros espalda, 200 y 400 metros estilos.

Ahí finalizó su relación con los metales, aunque todavía estuvo presente en dos Juegos Olímpicos más. Nadó en la piscina de Londres 2012 y cerró el círculo en Río 2016. En total, cinco participaciones en los Juegos Olímpicos y siete medallas, dos de oro, cuatro de plata y una de bronce.

Fuera de la piscina, no se desvinculó ni mucho menos del deporte. En 2012 pasó a formar parte de la Comisión de Atletas del COI y en 2018 se convirtió en la presidenta de este organismo, por lo que también se enroló en el Comité Ejecutivo del COI.

En 2021 fue elegida miembro individual del COI y actualmente llevaba las comisiones de coordinación de los Juegos de la Juventud de Dakar 2026 y de los Juegos Olímpicos de Brisbane 2032, cargos de los que tendrá que desprenderse ahora. Además, es ministra de Deportes de Zimbabue, puesto al que llegó en 2018.

Retos y problemas por resolver

Llega con la ilusión intacta, con las ganas de hacer equipo y hasta con el apoyo de algunos de los que han sido sus rivales en las elecciones, pero el mandato que se le dibuja por delante ahora a Kirsty Coventry no va a ser precisamente sencillo.

En este periodo va a tener que asumir decisiones importantes, y algunas de ellas seguramente van a tener serias consecuencias y van a generar un amplio debate.

Cinco lemas marcan la campaña de Coventry al frente del Comité Olímpico Internacional de cara a los próximos ocho años. 'Aprovechar el poder del deporte', 'maximizar la colaboración y el compromiso', 'reforzar las asociaciones para el crecimiento mutuo', 'defender el desarrollo sostenible' y 'fomentar la credibilidad y la confianza'.

Pero más allá de estas intenciones registradas en su programa, hay varias cuestiones reales a las que Coventry va a tener que plantar cara.

Una de ellas tiene que ver con la relación con Donald Trump. Los próximos Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028 prácticamente 'obligan' al COI a tener una relación cuanto menos correcta con el presidente de los Estados Unidos. De hecho, Samaranch ya apuntó hace unos días que para él tener una conversación con Trump era algo urgente.

Precisamente la sintonía con Trump puede encauzar otro de los asuntos que tiene pendientes el Comité Olímpico Internacional, el de las atletas transgénero. El presidente estadounidense es totalmente contrario a la participación de deportistas trans en las categorías femeninas, y de hecho ha prohibido este derecho en universidades y escuelas.

Incluso Trump ordenó a las autoridades deportivas presionar al COI para que adopte un sistema análogo que fije la participación en función del sexo biológico, sin considerar la identidad de género ni la reducción de testosterona.

El mensaje de Coventry en este sentido no es, hasta el momento, demasiado claro. Por una parte habla en su programa de "proteger a las atletas" y por otra de "acabar con las desigualdades, aumentando la inclusión y la diversidad".

Lo que también tendrá que encarar la de Zimbabue es el problema de los deportistas rusos y bielorrusos. Actualmente siguen sin poder competir bajo su bandera por el conflicto bélico con Ucrania, pero han sido varias las voces de otros candidatos que han abogado por levantar este veto.

Coventry no se ha manifestado demasiado al respecto más allá de que "el COI debe mantener su neutralidad" y que no debe estar marcado por "agendas políticas". "Estos impactos sociales son más críticos que nunca, subrayando la importancia de mantener nuestra neutralidad para seguir siendo un puente entre las diferencias", recoge en su programa.

Por otra parte, el ecologismo es algo que también preocupa en el mandato de Kirsty Coventry. La nueva mandataria apuesta por un desarrollo sostenible del movimiento olímpico y asevera que "los Juegos Olímpicos deben liderar con el ejemplo en responsabilidad ambiental, promoviendo prácticas sostenibles en infraestructura, logística y operaciones".

Tiene claro que el COI debe abogar por reducir el impacto medioambiental y que "el crecimiento por el simple hecho de crecer ya no es viable". También que "la incorporación de nuevos deportes y eventos debe equilibrarse con los deportes existentes, la capacidad de las ciudades anfitrionas y el ecosistema olímpico más amplio".