
Las vicepresidentas Montero y Díaz, en la presentación de 'La conquista de la Democracia', este lunes en Madrid. EFE
Moncloa mantiene el pulso por el SMI, insiste en sus ataques a Yolanda Díaz y se da "un mes" para tomar una decisión
El Congreso calificará este martes las tres propuestas de Sumar, PP y Podemos para eximir el SMI de tributar el IRPF, y Hacienda podrá intentar vetarlo.
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Las peticiones de Yolanda Díaz de negociar una salida al conflicto desatado en el Gobierno de coalición por el Salario Mínimo Interprofesional no parecen tener efecto en Moncloa. La parte socialista del Ejecutivo prefiere mantener el pulso y seguir defendiendo que el SMI tribute el IRPF, a la par que eleva la presión contra la vicepresidenta segunda insistiendo en sus ataques contra ella.
Este lunes, María Jesús Montero y Yolanda Díaz coincidieron por la tarde en el Teatro Monumental de Madrid, en la presentación de la nueva serie documental de RTVE La conquista de la Democracia. Las dos vicepresidentas no dudaron en fotografiarse, sonrientes, aunque obviamente la procesión iba por dentro.
Frente a la aparente mano tendida de Díaz y las prisas por llegar a un acuerdo, desde el ala socialista del Ejecutivo aplican la receta de "tranquilidad" y "tiempo al tiempo". Recuerdan que tienen "un mes de margen" para decidir qué hacer y hasta qué punto llevar el conflicto. Y parece que pretenden emplearlo.
El mes de margen se debe a que el Congreso de los Diputados calificará este martes las propuestas de Sumar, Podemos y PP para eximir el SMI de tributar el IRPF. Con este acto, se inicia la tramitación de las propuestas en la Cámara Baja, pero Hacienda tiene 30 días laborables para vetar las normas si considera que afectan a los Presupuestos en vigor.
Aunque es prácticamente impensable que Hacienda llegue a vetar esta propuesta, ese periodo da aire y tiempo al PSOE para presionar a Díaz y para hacer pedagogía sobre su postura, algo que cargos del Gobierno reconocían la semana pasada que no se había hecho y que les dejaba mal situados en el debate de la tributación de cara a la opinión pública.
El presidente del Gobierno y secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, participó este lunes en la Ejecutiva Federal de los socialistas. Antes de partir para su cumbre internacional en París, respaldó la decisión que había tomado María Jesús Montero, que también se encontraba en la reunión, y defendió ante los suyos que no se contempla otra opción que el hecho de que los receptores del SMI tributen IRPF.
Con sus palabras, Sánchez también ha cerrado filas ante algunas dudas que podía haber en el partido y muestra que su intención, al menos de momento, es la de enrocarse.
En el PSOE esperan que Díaz no acabe atreviéndose a votar junto al PP en este asunto, aunque los socios parlamentarios del Gobierno dan por hecho que los socialistas buscarán una solución.
La portavoz del PSOE, Esther Peña, insistió en esta dirección pidiendo "tranquilidad y confianza" e intentando situar el debate en que los receptores del SMI pagarán "830 euros menos al año que si gobernara el PP". "Hoy la inmensa mayoría de las personas que van a percibir el SMI no van a tener que tributar y las pocas que lo harán serán 830 euros menos al año que con el PP", insistió.
Ataques a Díaz
Poco antes de la reunión de la Ejecutiva del PSOE, Yolanda Díaz volvió a pedir a María Jesús Montero que se abriera una negociación entre ambos partidos para abordar la situación. En una entrevista en TVE, dijo que lo "sensato" era llegar a un acuerdo y que para negociar no se puede decirle a alguien que "por aquí no voy a pasar".
Díaz subrayó que su opción favorita es la negociación, pero que en caso de que el PSOE no se sentara a hablar, la otra vía que baraja su formación es la parlamentaria. Es decir, amenazaba con aliarse con el PP para que prospere la proposición de ley para eximir al SMI de tributar.
El también ministro y portavoz de Sumar, Ernest Urtasun, dijo también este lunes que el Ministerio de Hacienda debe "mover ficha" para llegar a un acuerdo dentro del propio Gobierno y no trasladar el conflicto al Congreso, donde el PSOE "no cuenta ni con apoyos sociales ni parlamentarios".
Según explican fuentes de Moncloa, el ala soclialista del Ejecutivo interpreta estas palabras de Díaz y su portavoz como que está rebajando el tono al respecto, por el mero hecho de pedir una negociación. "Yolanda no estaba como el martes pasado, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros", asegura un alto cargo. "Ha estado dura en algunos asuntos, pero muy blanda en otros", añade.
En el PSOE siguen molestos porque consideran que la vicepresidenta segunda sobreactuó y tiró de "populismo fiscal" desde que se desató el debate la semana pasada. Además, insisten en que ella sabía que la intención del Ejecutivo era que el SMI tributase.
El último en verbalizarlo ha sido el ministro de Agricultura, Luis Planas, que este lunes en una entrevista dijo que los expertos del Ministerio de Trabajo habían elaborado un informe en el que se abogaba por que el SMI cotizara. Es decir, que el ministro desmentía la versión de Díaz, que aseguraba que se enteró el martes por la prensa.
Santos Cerdán, secretario de Organización del PSOE, también presionó este fin de semana a Díaz al mostrarse "orgulloso" de que el SMI pueda tributar y aseguró que se encontraba sorprendido por que haya "fuerzas de izquierda que estigmatizan los impuestos".
El problema para el PSOE es que, por mucha "tranquilidad" que pidan sus cargos, el Ministerio de Hacienda no tiene asegurado que prospere un hipotético veto presupuestario en la Mesa del Congreso. Ello se debe a que Sumar puede votar con el PP, cambiando la mayoría, y levantar el veto. Si Díaz está dispuesta a acercarse a los populares, los socialistas podrían quedarse solos.