
Pedro Sánchez, Carles Puigdemont y Fernando Grande-Marlaska, los tres protagonistas del pacto.
"Racismo institucionalizado": el pacto de Sánchez y Puigdemont, recibido con críticas entre los intelectuales de izquierdas
Escritores y pensadores vinculados a la izquierda o cuyos trabajos más reseñables versan sobre ella analizan el fondo filosófico y político del texto pactado entre PSOE y Junts.
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La cesión de la competencia de inmigración venía siendo un titular a punto de escribirse desde hace un año. Tan sólo era una más de las minutas que Pedro Sánchez debía pagar al independentismo catalán para permanecer en La Moncloa. De ahí que lo que provocara un gran asombro no fuera el contenido del acuerdo, sino su justificación política.
El documento rubricado por Puigdemont y el PSOE abona las teorías propias de la xenofobia ultraderechista. Eso ha llevado a un grupo de intelectuales y políticos próximos a la izquierda a movilizarse y rechazar lo que llaman "racismo institucionalizado".
El pacto PSOE-Junts tiene de fondo, en concreto, la teoría del gran reemplazo. Ésa según la cual una inmigración descontrolada está islamizando las sociedades europeas a contrarreloj, acabando fieramente con sus costumbres, su lengua y su identidad. Junts lo ha traducido diciendo que se exigirá el catalán para obtener el permiso de residencia.
A lo largo de este texto, pensadores vinculados a la izquierda y expertos en los flujos migratorios europeos desmigan el fondo filosófico y político de la última entrega de Sánchez a Puigdemont.
El párrafo de la vergüenza –coinciden varios de los entrevistados– es este: "Actualmente, según datos del Instituto de Estadística de Catalunya, el 18% de la población catalana tiene nacionalidad extranjera y, si nos fijamos en el lugar de nacimiento, este porcentaje se eleva hasta el 25,1%".
Félix Ovejero (escritor y profesor de Economía, Ética y Ciencias Sociales; autor de varios libros sobre el devenir del socialismo), Juan Francisco Martín-Seco (ideológo económico de Felipe González y de Julio Anguita después), César Antonio Molina (poeta, escritor y ministro de Cultura con Zapatero), Carmela García-Montero (socióloga y exdiputada del PSOE, una de las primeras mujeres en llegar al Congreso) y Mercedes Monmany (escritora catalana autora del trabajo de cabecera sobre la inmigración de los intelectuales) son quienes analizan el acuerdo PSOE-Junts.
"Racismo institucionalizado"
"¿Por qué se extraña usted?", empieza provocando Ovejero. "En 1932, en plena república, Esquerra Republicana daba un bocadillo a los trabajadores murcianos y los mandaba a su región de origen por considerarlos extranjeros".
Explica este doctor en Economía y profesor de Ética, columnista habitual de El País hace décadas y hasta 2018, que la lengua catalana viene siendo el "factor principal de discriminación" de los nacionalistas. Todas estas medidas –ahora rubricadas por el PSOE– redundan en que "cualquier español no puede trabajar libremente en su país y en función de su talento".
"Es el racismo institucionalizado", apostilla sobre el fondo de la cesión de la competencia de inmigración. "La responsabilidad principal –arguye– es del nacionalismo, pero también de la izquierda, que es la que blanquea esta tesis".
Le preguntamos por la doble vara de medir a Ovejero, que escribió "Las razones del socialismo" (Paídos, 2001), "El socialismo después del socialismo" (Tusquets, 2005) y "La deriva reaccionaria de la izquierda" (Página Indómita, 2018).
–Si esto lo hubieran firmado Vox, Orbán o Le Pen, el PSOE estaría diciendo que es puro fascismo.
–Orban y Le Pen se oponen a que los extranjeros se conviertan en ciudadanos húngaros. En este acuerdo, se lee cómo se considera extranjeros a españoles que viven en Cataluña pero que han nacido en otras Comunidades. La izquierda se ha encargado de convertir el ideario nacionalista en progresista. Cualquier cosa que sea satisfacer al nacionalismo es democratizar; cualquier cosa que sea reforzar la nación es extrema derecha.
–El pacto también contraviene el principio de igualdad, tradicionalmente defendido por la izquierda.
–Muchos españoles no pueden moverse libremente por razones étnicas. Es un claro ataque al principio de igualdad, por supuesto. Sánchez está desmontando el Estado, que era el instrumento reparador de las desigualdades. ¿Cómo va a promover igualdad el PSOE si desmonta el principal instrumento que tenían para lograrla?
"Sólo les queda el idioma"
Juan Francisco Martín-Seco militó en el PSOE de la clandestinidad. De profesión economista, trabajó en el servicio de estudios del Banco de España hasta que, con la llegada de Felipe González al poder, comenzó a desempeñar importantes cargos en la Administración. Abandonó el PSOE en los noventa y, entonces, se convirtió en el oráculo económico de Julio Anguita.
"Al nacionalismo, lo único que le queda es la lengua. La globalización ha disuelto sus tesis. Su cultura, como la de los demás españoles, es en el fondo la de la Coca-Cola. Por eso están tan obsesionados con que todo el mundo que llega allí aprenda el catalán. Es el único factor verdaderamente diferencial", comienza.
"¿Sabe cuáles son los apellidos catalanes más frecuentes? Martínez y García", provoca Martín-Seco.
Sobre el acuerdo PSOE-Junts y su letra pequeña, explica: "Es una postura supremacista, racista e incomprensible para un país como España, regido por la Constitución de 1978. Este gobierno, que se llama progresista, está dispuesto a entregarlo todo".
Martín-Seco publicó recientemente en El Viejo Topo, una editorial de corte antifranquista, un análisis sobre el Ejecutivo de Sánchez titulado "Una historia insólita": "Nos parecía que las cosas que va haciendo el presidente nunca iban a llegar. Pero van llegando y van llegando...".
El economista despide su entrevista reiterando que la política a la que asistimos "es todo lo contrario a un proyecto de izquierdas": "Más que nada porque se construye sobre la desigualdad entre ciudadanos y territorios. Sobre la quiebra del Estado de Derecho. ¿Cómo se va a defender lo social si no hay Estado?".
"Se nos ha ido de las manos"
Carmela García-Moreno fue una de las primeras mujeres diputadas de la democracia española. Formó parte del PP bueno, el que fundaron Pío Cabanillas y Areilza, que luego se integró en la UCD. Durante los primeros años de la Transición, fue una chica centro-centro. Después, marchó al PSOE en el grupo que lideró Fernández Ordóñez.
Socióloga y experta en Ciencia Política, nos atiende advirtiendo de que será breve porque lleva "fuera de este mundo" muchos años. "Además de ser un asunto muy delicado, me parece que está en el límite de lo constitucional. Veremos qué pasa", introduce.
Doña Carmela pide referir una premisa antes de entrar al fondo del asunto: "Todo lo que ocurre es kafkiano porque se negocia con un señor huido de la Justicia que no puede pisar España porque lo detienen. A mí, qué quiere que le diga, es que no me acostumbro; me parece muy raro. Es kafkiano y lo que sale de ahí es necesariamente kafkiano".
–Pero, la novedad, que es el pacto sobre inmigración, ¿qué le parece?
–Ah, ¡el pacto! ¡Es una locura! ¡Un desenfreno total!
–Forma parte de una serie de cesiones... Nunca se sabe cuál será la última.
–Se nos está yendo de las manos. Yo ya no milito, ¿eh? Puigdemont es un personaje peligroso. Con estas cesiones se abre la puerta a no sabemos muy bien qué.
"Es un delirio"
"Es como si a quienes huían del nazismo les hubieran obligado ipso facto a hablar un perfecto inglés para asentarse en Estados Unidos. Es una locura, un delirio".
Quien habla es Mercedes Monmany, especialista en literatura contemporánea, catalana y autora de los volúmenes de referencia sobre el exilio y la inmigración de los escritores europeos.
"¿Se imagina que a Thomas Mann le hubieran hecho un examen de inglés? Los españoles, por fortuna, nunca tuvimos la frontera de la lengua en la inmigración porque recalamos fundamentalmente en Latinoamérica", relata.
"Por supuesto que hay que ejercer el control sobre la inmigración para que sea legal y para que se infiltren terroristas en nuestras sociedades confiadas y abiertas. Pero los europeos siempre hemos tenido un punto de vista sensato con la inmigración. Ahora... veremos adónde nos lleva esta dinámica", explica.
"¿Y la ultraderecha catalana?"
César Antonio Molina es poeta y escritor. Fue director del Instituto Cervantes y ministro de Cultura cuando presidía España José Luis Rodríguez Zapatero. Hace años que se alejó del Partido Socialista por considerarlo irreconocible.
"Siempre se habla de la ultraderecha española, que existe; pero... ¿cuántos hablan de la ultraderecha catalana?", dice Molina. "Esto que ocurre ahora y por lo que me preguntan no es ninguna novedad. Es un paso más en la dinámica instalada por Pedro Sánchez. Simplemente, sigue su camino", opina.
En cuanto al discurso de fondo impuesto por Junts, remacha: "Eso viene de todavía más lejos. Nos podemos remontar a la República, incluso más atrás. Es una xenofobia tradicional en ese tipo de posicionamientos políticos".
"Yo ya no me asombro ante nada. La gente, eso sí me llama la atención, está dormida. No se moviliza ante cosas así. Y ya no sólo la gente... También callan intelectuales y políticos de izquierda que sienten el mismo asombro que yo... pero que tienen miedo a las represalias", concluye.