
Imagen de la escritora británica Virginia Woolf.
Todo lo que nos dejó Virginia Woolf tras su muerte, 78 años después: 30 cuadernos diarios y una existencia tormentosa
Un 28 de marzo de 1941 perdía la vida una de las intelectuales y literatas más influyentes de todos los tiempos: su legado perdura hoy en día.
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Un día como hoy hace 78 años daba comienzo una bonita mañana primaveral en Sussex (Reino Unido). La famosa escritora Virginia Woolf, que para ese momento ya se había convertido en una de las intelectuales más afamadas de su tiempo, decidió salir a pasear a las orillas del río Ouse. Entonces, cuando ya casi caía el mediodía, llenó de piedras los bolsillos de su abrigo y se lanzó al agua.
De esta manera, un 28 de marzo, puso fin a su vida, acabando así con sus malditas voces internas, sus demonios; pero también con su genuina creatividad, su sentido crítico y su trasgresor pensamiento.
"He luchado contra esto, pero ya no puedo más", escribió Woolf en una carta a su hermana, haciendo referencia a la enfermedad mental que padeció durante décadas, y que hoy en día podría considerarse un trastorno bipolar.
A pesar de ello, Virginia se ha alzado como una de las escritoras más influyentes de la historia, y la más rompedora del siglo XX gracias a su estilo y contenido: tanto la forma como el fondo de sus obras rezumaban en aquella época vanguardismo y, a día de hoy, siguen siendo la inspiración de muchas. ¿Quizá, entonces, uno los secretos de su éxito sea su constante tránsito por la racionalidad y la irracionalidad?
Una muerte trágica
Nació en 1882 y su nombre real fue Adeline Virginia Stephen, aunque adoptó el apellido de su amado tras el matrimonio. Murió en 1941, en plena Segunda Guerra Mundial y cuando tenía 59 años, aunque para aquel entonces ya había escrito y publicado más de 20 libros, artículos periodísticos, obras teatrales, biografías y cuentos.
Encontraron su cuerpo dos semanas después de su desaparición, cuando la marea lo arrastró hasta el puente de la localidad cercana de Southease. Aquella no fue la primera vez que Virginia Woolf intentó acabar con su vida, pues ya se tiró por la ventana con 22 años y, con 31, ingirió cinco gramos de veronal.

La escritora Virginia Woolf, en una imagen.
"La señora Woolf tenía una extremada sensibilidad y se sentía más responsable que la mayoría de la gente ante la brutalidad de los hechos que están ocurriendo en el mundo", explicaba el médico forense encargado de la autopsia de la escritora en las páginas del Sunday Times of London.
A pesar de su enfermedad
Antes de su inesperada muerte, ya sobrevolaban sobre Virginia algunos rumores de su patología mental o relaciones sentimentales. Su primera crisis depresiva llegó cuando tenía trece años, con la muerte repentina de su madre; y dos más tarde, la de su hermana. Además, su padre falleció antes de que ella alcanzara los 23.
Tras todos esos episodios, no es de extrañar que sus personajes estuvieran llenos de signos depresivos y ansiedad vital. Pero sus diarios no reflejaban lo mismo. En estos, Virginia Woolf no aparece retratada como una mujer desquiciada, inestable u obsesiva, sino todo lo contrario.
La autora se encargó, en tan solo unas décadas, de fundar su propia editorial junto a su marido, escribir decenas de obras literarias, artículos, ensayos, teatros, dar charlas en las universidades, desarrollar su pensamiento crítico y tener una agenda social con gran ajetreo. Por supuesto, también de documentar su vida en sus 30 cuadernos diarios, que fueron rescatados de su casa de Londres tras un bombardeo de la Guerra Mundial y que hacen que podamos disfrutar ahora de su legado.
El legado de Virginia
En un contexto en el que las mujeres no podían estudiar, trabajar o tomar decisiones que influyeran en el ámbito social, Woolf trató temas como la independencia financiera, la identidad femenina, las relaciones con la literatura y el arte, la construcción social del género y cuestionó las estructuras patriarcales.
Por todo ello, hizo que la conciencia colectiva comenzara a cambiar, convirtiéndose así en el eje central del modernismo literario y pasando a la historia como una de las autoras más destacadas de todos los tiempos.
Por supuesto, abrió el camino de las futuras generaciones de mujeres, llegando su legado hasta la actualidad. De hecho, a día de hoy siguen reivindicándose sus actos, reeditándose sus obras, y hay cientos de asociaciones y fundaciones con su nombre a lo largo de todo el mundo, calles en Zaragoza o Valencia que la homenajean o incluso el Premio Internacional de Literatura Virginia Woolf.