
María Casado en 'Informativos Telecinco'.
María Casado nos divierte hasta morir (de vergüenza ajena)
Amenidad no es sinónimo de patochada. El público al otro lado de la pantalla no tiene por qué ser adulto, pero debe ser tratado desde el respeto a su capacidad intelectual.
Un minuto puede durar mucho más de sesenta segundos. Sucede cuando la vergüenza ajena secuestra el paso del tiempo y multiplica la percepción que tenemos del mismo.
Se demostró la otra noche en un canal privado de televisión. La decisión de la presentadora de terminar el informativo cantando por Los Pecos en formato karaoke duró materializada exactamente un minuto.
Pero contemplarla equivale a un siglo.
.@MariaCasado_TV despide el informativo homenajeando a los Pecos: "Pasen buena semana, pierdan la vergüenza y disfruten" > https://t.co/vH4jtFKpkq pic.twitter.com/qjyTfPcJjW
— Informativos Telecinco (@informativost5) March 23, 2025
Uno intenta seguir la corriente y hacer el esfuerzo de encontrarle la gracia.
Resulta imposible.
Debe ser que, más que clásicos, nos hemos quedado rancios. Se constata, una vez más, que Sidney Lumet y Paddy Chayefsky se quedaron cortos cuando parieron Network (1976) y que Neil Postman tenía razón cuando hace casi cuarenta años advertía del peligro de Divertirse hasta morir.
A nuestros ojos, la cantinela es un patinazo catedralicio. Nos duele escribirlo. La consideración profesional por la periodista en cuestión ha sido alta hasta ahora. La performance tiene, como tantos otros errores, una utilidad: ejemplifica bien en qué situación está el periodismo, sí, pero también el conjunto de la sociedad española.
Se hubiera sido más indulgente si la arrancada hubiera sido espontánea en el transcurso, vivo y cambiante, de un directo televisivo. Pero el grado de previsión de la puesta en escena demuestra que no fue un impulso ni una ocurrencia.
Se trató de algo preparado a conciencia.
La burbuja de las redes sociales (que, mucho nos tememos, ha sido la destinataria del guiño por encima de la audiencia tradicional del formato informativo) ha saludado la cosa con división de opiniones. Ya es un síntoma.
Una porción no menor de aquellos que se manifiestan en esos conductos celebra que la encargada de informarles se despida interpretando un viejo éxito del pop.
No voy a poner en duda que los informativos de televisión necesitan desencorsetarse.
Pero hay muchos escalones intermedios entre el busto parlante y el remake de El semáforo de Ibáñez Serrador. Amenidad no es sinónimo de patochada. El público al otro lado de la pantalla no tiene por qué ser adulto (¿acaso no pueden sentir curiosidad por las noticias los menores de edad?).
Pero siempre debe ser tratado desde el máximo respeto a su capacidad intelectual.
Bienvenidos sean los formatos híbridos entre la información y el entretenimiento. Con la salvedad de que quede claro en la etiqueta lo que se ofrece al consumidor. Cabe transgredir en los esquemas tradicionales de los espacios de noticias. Pero terminar con la comunicadora desafinando una tonada es dar la razón a la generación que prefiere informarse por TikTok ("si te portas bien, al terminar, te cantaré una canción").
Háblame de ti es un buen ejemplo de los temas que se componían en la época con la mira puesta en los adolescentes. En esa etapa de la vida está atascado buena parte del debate público. El potito como plato único de la dieta informativa.
Antes de lanzarse, la conductora animó a los espectadores a perder la vergüenza. Quedémonos al menos con un mínimo pudor.