
Los dos jóvenes, nacidos en México, han alternado su residencia entre Barcelona y Budapest por razones familiares.
Patricio y Pablo, los gemelos de 20 años del cártel de Sinaloa en España, detenidos por la muerte de un narco serbio en Tarragona
Fueron detenidos en Hungría, donde tienen lazos familiares. Se les atribuye la pertenencia a la facción catalana del grupo criminal, liderada por su padre.
Más información: Pablo Lorenzo 'el ruedas', jefe del Cártel de Sinaloa en Barcelona: investigado por blanqueo en México y 20 años en España.
Patricio y Pablo Lorenzo, gemelos de 20 años e hijos del narcotraficante mexicano Pablo Lorenzo Ampudia Bernal, han sido detenidos y extraditados a España desde Hungría por pertenecer presuntamente a la célula del cártel de Sinaloa en Barcelona que lideraba su padre.
Según han explicado los investigadores de la Policía Nacional a EL ESPAÑOL, los jóvenes han podido estar implicados en el secuestro y tortura de un narcotraficante serbio-kosovar en un ajuste de cuentas que terminó con su ejecución y la exigencia de un rescate fraudulento a su familia.
Además, se les acusa de ser, presuntamente, partícipes de otros asuntos relacionados con la organización criminal, como el blanqueo de capitales. La facción, en la que operaban otras 13 personas de nacionalidad mexicana, se dedicaba a la introducción de metanfetamina, éxtasis y marihuana en territorio nacional aprovechando las facilidades de los puertos de la Ciudad Condal y Tarragona.
Los hermanos fueron trasladados a Madrid en un vuelo de línea regular procedente de Budapest el pasado 18 de febrero. La detención está enmarcada en la Operación Balcanes, una investigación en curso desde el pasado verano que ha revelado cómo el cártel logró establecerse en España con una estructura operativa altamente sofisticada, encabezada por el padre de los ahora detenidos, Pablo 'el ruedas'.

En la imagen, uno de los hermanos es trasladado a dependencias policiales tras aterrizar en el Aeropuerto de Madrid Barajas - Adolfo Suárez.
Los hijos del narco
A diferencia del perfil tradicional de sicarios o narcomenudistas, Patricio y Pablo Lorenzo crecieron entre la élite europea. Su madre, de nacionalidad húngara, los inscribió en un prestigioso y conocido colegio de Budapest, donde estudian hijos de diplomáticos y empresarios. Mientras su padre dirigía operaciones de narcotráfico en un chalet de Tarragona, ellos llevaban una vida de aparente normalidad, rodeados de lujos y exclusividad, entre la Ciudad de México, Barcelona y la capital húngara.
En sus redes sociales, los hermanos no ocultaban su opulencia. Ambos se mostraban con coches Lexus de alta gama, ropa de diseñador, cigarros de tabaco puro, hoteles de cinco estrellas y referencias a cuentas de criptomonedas con supuestas transacciones millonarias. Según esas mismas redes, ambos estudiaban un máster de negocios en una universidad privada de Barcelona con gatos de matriculación que ascienden a los 60.000 euros anuales.
La Policía Nacional sostiene que no eran simples herederos de la organización criminal, sino miembros activos en la red de distribución de metanfetamina. El capo mexicano delegaba en ellos buena parte de sus decisiones. La célula se dedicaba a recibir envíos de droga impregnada en distintos materiales desde México, que luego era procesada en laboratorios clandestinos en Cataluña y distribuida en mercados internacionales, incluyendo Australia.
El último secuestro
El pasado verano, un narcotraficante de origen serbio y kosovar, relacionado con la organización, desapareció en Cataluña. Su familia, radicada en Italia y Kosovo, recibió una llamada en la que se exigía un rescate de 240.000 euros para su liberación. Como prueba de vida, los secuestradores enviaron una fotografía de la víctima retenida en un chalet en Tarragona.
La familia del serbio accedió a pagar parte del rescate, enviando 32.000 dólares en criptomonedas a una cuenta controlada por la organización. Sin embargo, los secuestradores continuaron exigiendo más dinero sin dar nuevas pruebas de vida. En realidad, la víctima había sido asesinada días antes, tras ser sometida a brutales torturas en una habitación especialmente acondicionada dentro del chalet.

Cuchillo utilizado presuntamente por los miembros del cártel para torturar.
Finalmente, el 5 de agosto de 2024, el cuerpo del narcotraficante fue encontrado en una zona boscosa de Tarragona, en avanzado estado de descomposición y con claros signos de violencia. Fue este hallazgo lo que permitió a los investigadores vincular a la célula mexicana con el secuestro y asesinato, desencadenando las órdenes de arrestro internacional.
Cuando los investigadores irrumpieron en la vivienda, los responsables habían intentado eliminar cualquier rastro del crimen. Los interruptores y enchufes habían sido cubiertos, y la habitación había sido reacondicionada para parecer que nunca se había utilizado. Sin embargo, la Policía encontró restos de sangre y bridas similares a las que habían utilizado para inmovilizar a la víctima.
Una familia criminal
La captura de Patricio y Pablo Lorenzo representa el último golpe a la red del Cártel de Sinaloa en España. Su padre, Pablo Lorenzo Ampudia Bernal, encabezaba una célula establecida años atrás en Cataluña, donde vivía desde hace casi dos décadas. Según fuentes judiciales mexicanas, su especialidad era el blanqueo de capitales.
Aunque no aparecía en registros mercantiles, su entorno controlaba varios restaurantes de comida mexicana en Cataluña, utilizados supuestamente para lavar dinero procedente del tráfico de drogas. Su último negocio, inaugurado en 2021 y aún en activo, fue clave en la investigación que culminó con su detención.
A diferencia de otros líderes del crimen organizado, 'el ruedas' evitaba la tecnología y los medios de comunicación. No usaba teléfonos móviles ni aplicaciones de mensajería. Todas sus órdenes se daban en reuniones cara a cara con sus lugartenientes, lo que complicó las labores de inteligencia en su contra.
Sin embargo, la brutalidad del crimen cometido en Tarragona rompió la discreción con la que había operado durante años. La operación de la Sección de Secuestros y Extorsiones de UDEV Central de la Comisaría General de Policía Judicial y los Mossos D'Esquadra terminó con su arresto y el de otras 13 personas.

Imagen del otro hermano durante su traslado a dependencias policiales.
De Budapest a Madrid
La captura de Patricio y Pablo Lorenzo en Budapest, el 25 de enero de 2025, fue resultado de una Orden Europea de Detención y Entrega emitida por la justicia española. Agentes de la Oficina Sirene de la Policía Nacional coordinaron la operación, que culminó con su extradición a Madrid. Los dos jóvenes se encontraban en el país desde octubre, a donde acudieron por motivos familiares. Al tener constancia de la investigación policial, ya no regresaron.
Ahora, ambos enfrentan cargos por secuestro, homicidio y pertenencia a organización criminal. La Fiscalía prevé pedir penas de prisión elevadas, dada la extrema violencia del caso y la relación de los acusados con el narcotráfico internacional.
Mientras tanto, la Operación Balcanes sigue abierta. Las autoridades investigan si la célula desmantelada en Barcelona aún mantiene vínculos operativos con el Cártel de Sinaloa en México. Se sospecha que parte de la infraestructura financiera y logística del grupo criminal sigue activa, con nexos en países como Hungría, Italia y Australia.