Hombres en un bar. Imagen de archivo.

Hombres en un bar. Imagen de archivo.

Sociedad

Acepta casi dos años de prisión tras estafar 7.000 euros a un anciano: alegó tener una enfermedad mental

El acusado compró muebles, móviles y sistemas de seguridad con el dinero del anciano aprovechando la relación de amistad entre los dos.

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En Cantabria, un hombre conoció a un anciano en un bar. A raíz de este encuentro se hicieron amigos y el hombre lo visitaba con regularidad, ya que el anciano se encontraba enfermo.

Sin embargo, la realidad detrás de la amistad era que el hombre aprovechó la ocasión para estafar al anciano por más de 7.000 euros. Dicho dinero fue utilizado para comprar un móvil, muebles para su piso y un sistema de alarmas.

Cuando la familia del anciano, ya fallecido, se percató de la situación, decidió demandar al culpable. El caso llegó hasta la Audiencia Provincial de Cantabria, aunque nunca se celebró un juicio al respecto.

“No controlaba lo que hacía”

El juicio no se celebró porque ambas partes llegaron a un acuerdo previo. El mismo contemplaba las siguientes circunstancias: un año y ocho meses de prisión más una indemnización de 338 euros a la familia del anciano fallecido.

Este acuerdo fue posible porque el acusado devolvió a la familia 5.700 euros y el teléfono móvil que había sutraído al anciano.

¿Por qué llegaron a un acuerdo? Porque el acusado manifestó que, en el momento de la estafa, sufría una enfermedad mental que le impedía controlar o comprender lo que hacía.

Además, se tuvo en cuenta que el hombre intentó remediar sus actos devolviendo parte del dinero y los objetos que había adquirido con él. 

Las compras del acusado

El hombre se hizo con la tarjeta porque el anciano, que se encontraba en un precario estado de salud, se la entregó para que realizara unas compras.

Al obtener la información de la tarjeta, el hombre compró un sistema de alarmas para la casa del anciano, del cual conocía las contraseñas y las palabras secretas para acceder a las cámaras.

Por otro lado, bajo la excusa de que era necesario cambiar los muebles de la vivienda del anciano, el hombre gastó 1.800 euros en un mueble de salón y un sofá. Sin embargo, ambos fueron enviados al domicilio del acusado, no al del anciano.

Finalmente, compró un móvil nuevo y varios accesorios por un valor de 1.375 euros, además de extraer en efectivo 4.200 euros.