Valladolid es el mejor sitio para comer y beber de España. Lo considero de esta manera primero porque soy de aquí, y ya es hora de quitar el estigma de que nadie es profeta en su tierra. A ver si empezamos a sacar pecho. También porque tengo muchos amigos con restaurantes y bodegas que son como casa. O quizá porque es un gran desconocido. Lo cierto es que no tenemos ni buena ni mala prensa, el autobombo no lo gestionamos bien en esta ciudad. Tiene esto un matiz romántico porque cuando lo conoces, sorprende y crea la necesidad de volver para seguir descubriendo tapas, restaurantes monos o alguna cosa que otra tradicional que aún perdura con la calidad de siempre. Como somos muy nuestros, para qué vamos a promocionar lo mejor que tenemos... no vaya a ser que esto se llene de madrileños que vayan a comer mejor y más barato que en la capital. De momento aquí no hay tanta tontería, esperemos que perdure.
Una cosa que estropea o mejora el recuerdo que tengas de un restaurante es la compañía. Fundamental comer bien acompañado; aunque a veces no es viable ya sea porque se trata de negocios (no todo el mundo te debería caer bien) o porque la conversación sea soporífera o insustancial. Lo primero vale porque es trabajo y te lo tragas; lo segundo es una torpeza, sobre todo si se repite.
El otro día hablaba con un amigo sobre qué recomendación es mejor: un restaurante bonito con una comida normalita o un restaurante con solera y clásicopero que se coma bien. La primera conclusión fue que pocos restaurantes de toda la vida mantienen el nivel y la esencia que les ha dado nombre. Por el otro lado, existen nuevas propuestas en las que la decoración pesa más que el producto y esto va a ser un mal asunto con poco recorrido. La conclusión final es que nadie tiene la razón porque la razón ni es ni está. Por eso siempre hay un roto para un descosido.
Lo importante a fin de cuentas es comer a gusto. Es decir, según conviene, agrada o es necesario. Y a mí esto, se me da fenomenal. Hay detalles y básicos que tiene que tener un restaurante para que pueda considerarlo casa. Por ejemplo, que los propietarios estén cuando vaya y nos llevemos bien, tampoco es necesario que seamos amigos, pero que nos caigamos en gracia. Que los camareros sean o muy amables y educados o muy bordes con clase, de esos que parece que te perdonan la vida, pero con mano izquierda. Que no haya término medio entre una cosa y la otra. Que no se quede impregnado ningún tipo de olor en la ropa porque entonces no me va a hacer gracia la tintorería de la semana. Que tenga buena acústica, no me gustan los sitios donde la gente grita. No me gusta la gente que grita en general, por eso no voy a incentivar un negocio así. El baño, es importante que los baños sean amables, cálidos. La calidad del producto y que no se columpien con los precios de los vinos, esto es importante porque si no pienso que me están robando. A nadie le agrada un hurto.
J.C no se sienta a la mesa si no hay mantel y servilletas de tela. Es un poco exagerado, pero cada uno tiene sus filtros. Me cae bien la gente que pone límites. Sobre todo, cuando paga.