Image: Checas de Madrid

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Ensayo

Checas de Madrid

César Vidal

18 septiembre, 2003 02:00

César Vidal. Foto: M.R.

Belaqva. madrid, 2003. 365 páginas, 23 euros

César Vidal ha publicado sendos libros de muy distinto carácter. El primero, fruto de una investigación sobre un tema con tanta significación como el de la represión organizada en el lado republicano tras la rebelión del 36. El otro, de tipo divulgativo: la segunda recopilación de la serie de enigmas históricos que publica en Libertad Digital.

En los nuevos enigmas se reúnen, como en la anterior entrega, episodios de gran importancia entre los que cabe destacar el desvelamiento de la existencia de un topo en el cuartel de Hitler o los misterios que rodearon la vida política y la muerte del presidente Kennedy. Una afortunada combinación de entretenimiento y conocimiento histórico actualizado.

El libro dedicado a las checas aborda la organización del sistema represivo en el Madrid republicano, el grado de compromiso e implicación de las autoridades en ese proceso y la identificación de los responsables inmediatos de las acciones de exterminio. Sus conclusiones están bien demostradas por medio de una amplia bibliografía y una documentación exhaustiva

En la represión que tuvo lugar en Madrid entre julio y diciembre del 36, desde las sacas individuales al exterminio de masas que culminó en las matanzas de Paracuellos, fueron responsables algunas de las más altas magistraturas del Estado, muchos de sus aparatos y todas las organizaciones que componían el Frente Popular. Además, esas operaciones fueron respaldadas con el silencio cómplice, cuando no con el aplauso (Alberti, Mª Teresa León,...), de muchos intelectuales.

Las repercusiones a escala internacional fueron trascendentales. Ya desde 1934 las potencias occidentales, en particular Gran Bretaña, recelaban de una izquierda que no había aceptado el resultado de las urnas, desconfianza acrecentada con el comportamiento de los seguidores del FP tras la victoria electoral de 1936 que desbordó la autoridad del gobierno, para, finalmente, ver constatada la pésima impresión con el completo desplome de la legitimidad republicana en julio del 36, manifestada en su forma más aguda en la multiplicación del terror revolucionario a escala soviética. Ante estas circunstancias, no es extraño para el autor que los países democráticos abogasen por una política de no intervención. La entidad del montaje represivo y la amplitud de las complicidades a todos los niveles y organizaciones impugnan el argumento de la reacción espontánea por la innegable represión del otro bando. Como señala uno de los personajes de la espléndida novela de Juan Iturralde, Días de llamas (Debate, 2000), se trataba de un auténtico "campeonato de salvajadas".

Aunque todas las formaciones del FP estaban comprometidas en las acciones, fue el PCE quien tomó la iniciativa. Dominaba la consejería de Orden Público en la persona de Santiago Carrillo y sus compañeros de partido. Para César Vidal no hay duda de que fueron los responsables directos de las matanzas de Paracuellos, seguridad que se apoya en la documentación de los archivos de la antigua URSS. El plan del PCE era similar al practicado por los bolcheviques en Rusia en 1917. De nuevo la documentación de esos archivos confir- ma que ni Negrín ni los comunistas contemplaban la vuelta a la democracia en caso de victoria y que el sistema se organizaría en torno a un frente único controlado por el PCE.

En resumen, el trabajo de César Vidal demuele uno de los mitos principales de la guerra civil: que existía una democracia asediada por el fascismo. Para el autor no la había. Lo demuestra la ausencia de cualquier tipo de legalidad, la forma que revistió la represión y la implicación de todas las fuerzas políticas. Más bien, como ha apuntado Stanley G. Payne, fue un enfrentamiento entre revolución y contrarrevolución.