
Los trabajos en las fábricas son propensos a realizar actividades que deriven en problemas musculares.
Los movimientos cortos y repetitivos en el trabajo: qué lesiones pueden ocasionar si no se toman medidas a tiempo
Los empleados de la agricultura o las fábricas son los más propensos a que el dolor físico derivado de su actividad laboral se cronifique.
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En oficinas, fábricas y comercios, los trabajadores repiten una y otra vez los mismos movimientos sin ser conscientes del daño que pueden estar causando a su cuerpo. Desde teclear durante horas hasta ensamblar piezas en una línea de producción, la repetición constante de gestos aparentemente inofensivos puede derivar en lesiones graves.
Estas patologías, conocidas como dolores por movimientos repetidos, afectan a millones de trabajadores en todo el mundo. Y se trata de una de las principales causas de discapacidad laboral.Asimismo, pueden aparecer por prácticas deportivas mal ejecutadas. En ese sentido, siempre es recomendable realizar un calentamiento previo, estirar e intentar ejecutar la técnica adecuada.
Los dolores por movimientos repetidos son lesiones silenciosas que no comienzan con una gran molestia ni con un accidente visible. Más bien se instalan poco a poco en el cuerpo hasta que el trabajador ya no puede más. Así lo explica Juan Pedro Portell, director del Área de Salud Laboral de Quirónprevención, quien advierte que muchas de estas lesiones podrían prevenirse con sencillas medidas.
Las más comunes derivadas de los movimientos repetitivos afectan a los
"tendones, músculos y nervios del cuello, los hombros, los antebrazos, las muñecas y las manos". Entre las más diagnosticadas están la tendinitis, el síndrome del túnel carpiano o el llamado codo de tenista.
La automedicación
Muchas personas intentan soportar el dolor durante meses, incluso años, recurriendo a la automedicación con antiinflamatorios o analgésicos, pero esto solo retrasa el problema y lo agrava. Como cuenta el experto, el mayor peligro de estos trastornos es su tendencia a cronificarse. En los casos más graves, pueden requerir intervención quirúrgica.
En la mayoría de los pacientes, las lesiones afectan a un mismo grupo muscular. Pero si el dolor obliga al trabajador a modificar su postura para compensarlo, es posible que otros músculos se vean afectados.

La mala posición de la silla o el teclado puede provocar dolores por repetición de movimientos.
El impacto de los movimientos repetitivos no es igual para todos. Las mujeres sufren más este tipo de trastornos que los hombres. La razón, según Portell, no es solo física.
Las mujeres tienen menos fuerza muscular y están más expuestas a este tipo de trabajos en sectores como la limpieza, la hostelería o el ámbito sanitario, donde las tareas repetitivas son constantes. Además, la doble jornada laboral, sumando el trabajo remunerado y las tareas domésticas, agrava el impacto en su salud.
En el caso de la parálisis de los nervios debido a la presión, la incidencia en mujeres es más del doble que en los hombres. También, "presentan con mayor frecuencia dolor en las cervicales y lumbalgia crónico", señala el médico.
Tomar medidas a tiempo
El problema es que muchas veces no se toman medidas hasta que el problema es demasiado grave. Para Portell, lo ideal es abordar estas lesiones antes de que se conviertan en un problema incapacitante. Explica que "un análisis ergonómico puede prevenir muchas lesiones.
Pequeños ajustes en la altura de una silla o en la colocación del teclado pueden hacer una gran diferencia". También recomienda descansos programados durante la jornada laboral para permitir la recuperación muscular y realizar ejercicios de estiramiento que alivien la tensión acumulada.
Además, en las fábricas y otros trabajos físicos, la rotación de actividades es esencial para ayudar a cambiar los músculos que se usan. También recomienda utilizar herramientas adecuadas para minimizar el esfuerzo. Asimismo, el especialista destaca la importancia de "mantener una buena forma física, ya que la fuerza y la flexibilidad muscular son fundamentales para evitar lesiones".
En casos leves, es suficiente con modificar la actividad laboral, realizar fisioterapia y aplicar frío y calor para aliviar la inflamación. Sin embargo, en casos más graves, puede ser necesario recurrir a tratamientos médicos o incluso cirugía.