
Mujer estudiando.
Ni estudiar mucho ni calcular rápido: el curioso hábito que puede indicar que tienes un cociente intelectual alto
Son múltiples estudios los que han mostrado cómo hablar con uno mismo puede ayudar al cerebro a funcionar mejor.
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Según la Real Academia Española (RAE), ser 'superdotado' significa poseer "cualidades que exceden de lo normal, especialmente refiriéndose a las condiciones intelectuales". No obstante, establecer quién entra en esa categoría es un trabajo más complicado y existen diferentes métodos y definiciones.
La Organización Mundial de la Salud (OMS), por ejemplo, establece esa barrera en las personas que tengan un coeficiente intelectual de 130 o superior. Aunque tal y como señala la Asociación Española de Superdotados y con talento para niños, adolescentes y adultos (AEST), "los test de inteligencia no son exactos".
Debido a la complejidad de su significado, son muchos los científicos y neurólogos que han tratado de encontrar los hábitos comunes entre las personas superdotadas, con altas capacidades o con cocientes intelectuales por encima de la media. De todos los que encontraron, hablar solos es uno de los que más les llamó la atención.
Los beneficios de hablar con uno mismo
Por lo general, se tiende a pensar que las personas superdotadas son los que sacan las notas más altas, los más obedientes, los más trabajadores y, en definitiva, los alumnos más brillantes. Sin embargo, desde la Asociación Española para Superdotados y con Talento (AEST) indican muchas veces es todo lo contrario. Pueden ser despistados, menos trabajadores, desordenados o desobedientes.
De hecho, el estereotipo del científico loco que habla consigo mismo, perdido en su propio mundo interior, podría reflejar la realidad de un genio que utiliza todos los medios a su disposición para aumentar la capacidad de su cerebro. De hecho, son muchos los estudios que han corroborado que hablar con uno mismo en voz alta no solo es útil, sino que puede indicar un nivel más alto de inteligencia.
Aunque parezca que este hábito lo tenemos en cuanto crecemos y desarrollamos unas ideas claras, cuando somos pequeños también mantenemos una especie de conversación interna para advertirnos o controlarnos. El psicólogo suizo Jean Piaget observó que los niños empiezan a controlar sus acciones tan pronto como empiezan a desarrollar el lenguaje, por lo que tienen relación en cuanto a las actividades y acciones que llevan a cabo.
El diálogo con nosotros mismos nos ayuda a organizar nuestros pensamientos, planificar acciones, consolidar la memoria y modular las emociones. Hablar con nosotros mismos es la forma más útil de centrarnos y reflexionar sobre las cosas que están sucediendo en nuestra vida. Añadido a ello, nuestros pensamientos son capaces de motivarnos, exteriorizándolos y repitiéndonoslos a menudo.
Según la psicóloga y coautora del estudio, la Dra. Paloma Mari-Beffa, "hablar en voz alta es una extensión de nuestro diálogo interno silencioso, que se ha demostrado que nos ayuda a organizar pensamientos, emociones y recuerdos, así como a planificar acciones".
Pero añadido a todo lo que ya sabemos, hablar con nosotros mismos puede ejercitar una de las partes más importantes de nuestro cerebro y favorecer nuestra memoria. En el estudio El discurso autodirigido afecta el rendimiento de la búsqueda visual, los investigadores pusieron a prueba a un grupo de participantes, que tuvieron que buscar artículos en una tienda sin decir nada.
Ellos buscaron objetos comunes y se les pedía ocasionalmente que dijeran el nombre del objetivo en voz alta. Hablar facilitó la búsqueda, particularmente cuando había una fuerte asociación entre el nombre y el objetivo visual.
Según los resultados compartidos, escuchar "silla" constantemente en comparación con simplemente pensar en una silla puede hacer que el sistema visual sea un mejor "detector de sillas". Los participantes, al hablar consigo mismos, mejoraron su memoria y crearon una asociación más fuerte entre las palabras que decían y los objetivos visuales que buscaban.
Además, existen psicólogos que suelen animar a sus pacientes a hablar consigo mismos. Esto no solo mejora su memoria, sino que también cambia la forma en que se sienten. Según explica la BBC, "si un paciente está enfadado, dice en voz alta por qué está molesto y el enfado desaparece".
Según la ex psicóloga Anne Wilson Schaef esto puede ser porque "todos necesitamos hablar con alguien que sea interesante, inteligente, que nos conozca bien y esté de nuestro lado, y ese alguien somos nosotros", dice. "Probablemente, seamos la persona más interesante que conocemos. Conocernos a nosotros mismos y saber cómo nos sentimos puede ayudarnos a mejorar".
A pesar de todas sus ventajas, es cierto que hay muchas situaciones en las que nuestro diálogo interior puede volverse problemático. Cuando hablamos con nosotros mismos a las 3 de la mañana, normalmente intentamos dejar de pensar para poder volver a dormir. De hecho, quienes lo hacen de forma excesiva y con consecuencias perjudiciales, deben acudir a especialistas que descarten una posible enfermedad.
Por qué las personas hablan solas
Si bien el diálogo interno es relativamente popular, no se han realizado muchas investigaciones sobre por qué algunas personas hablan consigo mismas en voz alta y otras no. Un artículo de 2019 publicado en la revista Frontiers in Psychology descubrió dos factores que pueden ser determinantes.
Una teoría respaldada por los investigadores es que las personas que pasan más tiempo solas tienen más probabilidades de hablar consigo mismas. Al tener menos interacciones con los demás, buscan la forma de socializar y comunicarse con alguien, que en este caso son ellos mismos. De hecho, este mismo estudio demostró que los adultos que eran hijos únicos tienen más probabilidades de entablar un diálogo interno externo.
En este caso, los diálogos son más bien para satisfacer las relaciones sociales que en ese momento no están teniendo. Actúan consigo mismos como actuarían en una conversación con un amigo, y por lo general, tienden a reflexionar, apoyarse y animarse a ellos mismos buscando esa satisfacción. Incluso, personas que cuentan con grandes grupos de amigos, tienden a preferirlo.
Pero además, los expertos sugieren que las personas hablan solas cuando se ven ante eventos que tienden a provocar estrés, ansiedad o sentimientos similares, como hablar en público. Los sentimientos de ansiedad o las tendencias obsesivo-compulsivas pueden crear alteraciones relacionadas con un aumento del diálogo interno.