
Julián, conocido como 'El Tigre de Leganés', este lunes, mostrando la denuncia presentada a la Guardia Civil por el asalto violento que sufrió en su casa de Bullas.
El riesgo de vivir solo a los 70: a Julián 'El Tigre de Leganés' le "pegaron la del pulpo" en su casa y le robaron "6.000€ en joyas"
El Juzgado de Instrucción número 1 de Mula ordena el ingreso en prisión de Juan Ignacio A. F., de 24 años, y de Fernando G. F., de 35 años, por asaltar con violencia a Julián en su casa de Bullas: "¡No me han matado de milagro!"
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A Julián le conocen los vecinos de Bullas como 'El Tigre de Leganés' por el éxito que tuvo durante su juventud con las mujeres, pero por desgracia, desde hace unos días, la popularidad de este pensionista se ha disparado entre los lugareños por haber sobrevivido a un robo con violencia en su casa. "A mis años, me pegaron la del pulpo", tal y como relata el septuagenario Julián Corbalán a EL ESPAÑOL.
Este antiguo técnico del Metro de Madrid, de 75 años, confiesa que vive con "miedo" desde que le asaltaron y no ha vuelto a salir a la calle. Este robo ocurrido el lunes 10 de marzo, a plena luz del día, tiene asustados a la mayoría de jubilados que residen en el Barrio de la Cruz: una zona de Bullas, marcada por sus cuestas y las casitas de dos plantas donde el panadero deja la hogaza de pan, colgada en la puerta de cada vecino, porque todo el mundo se conoce y nadie tiene la mano larga.
"Llevo tres años viviendo en el Barrio de la Cruz porque estaba buscando una casa con chimenea y con patio para poner una piscina para mis nietos", según explica Julián acerca del motivo por el que invertió sus ahorros en esta barriada, para mudarse con sus canarios y sus perros: 'Chispa' y 'Divina'. Las mascotas son la única compañía que tiene este pensionista que forma parte de la última estadística del INE que revela que 856.096 personas de 70 a 79 años viven en soledad en nuestro país.
El trasfondo de este suceso es el riesgo que entraña para la seguridad de uno de cada diez de nuestros mayores, el no contar con compañía, así como las nulas consecuencias que a veces sufren los ladrones reincidentes. Todo ello, a la vista de que los autores del robo con violencia que sufrió Julián han sido definidos por la Guardia Civil como "dos experimentados y violentos delincuentes": uno se llama Juan Ignacio A. F., de 24 años, y otro, Fernando G. F., de 35 años. Ambos estaban en la calle a pesar de su historial delictivo y fueron a por una persona vulnerable.
De hecho, Julián recalca elevando la voz que sigue vivo por "un milagro de Dios" y que todavía sufre las secuelas de las lesiones por las que fue atendido en el servicio de urgencias del centro de salud del pueblo: "De todas las patadas que me dieron, cada vez que toso me duele el costado izquierdo, como si me estuvieran clavando un puñal". "Creo que tengo alguna costilla rota porque me noto un bulto y voy a tener que volver al médico". "¡No me han matado de milagro!"
Declaraciones de Julián Corbalán, víctima de un robo con violencia
- ¿Cómo accedieron los ladrones a su vivienda?
- Julián: El día que me robaron, llamaron al timbre de mi casa a la una del mediodía. Como no tengo mirilla, abrí la puerta sin preguntar porque pensaba que era mi vecino. A esa hora regresa del campo y me suele traer alguna hierba para mis pajaritos.
Pero no era su vecino. Eran dos hombres que no tenían la menor intención de entregarle comida para sus canarios. Uno era el veinteañero Juan Ignacio, y el otro, el treintañero Fernando. "Nada más abrir la puerta, me dieron un 'meneo' y se me tiraron encima. Empezaron a taparme la boca para que no gritase, incluso me metieron los dedos en la nariz y en los ojos porque me hicieron cortes", tal y como detalla este jubilado.
- ¿Qué ocurrió a continuación?
- Me tiraron entre los dos contra el suelo. El que era más alto y más fuerte, se quedó encima mía, tapándome la boca. Entonces, se me salió la dentadura postiza, así que me empecé a ahogar. Tuve que escupir la dentadura para no asfixiarme. Mientras tanto, el otro ladrón, el que era más delgado, me revolvía toda la casa, me pegaba patadas y me gritaba: ¡Danos todas las 'perras' que tengas o te matamos!
No paraba de patearme. Y venga patadas y venga golpes. Me metían los dedos en los ojos para que les dijera dónde tenía las joyas. Me quitaron mi reloj chapado en oro, un anillo con un sello y luego, como no podía quitarme una esclava de oro, me la arrancó por la fuerza, provocándome un moratón en la muñeca que me llegaba hasta la mano derecha. También se llevaron mi teléfono hasta que uno de ellos gritó: '¡Vamonos de aquí que llevamos mucho tiempo!' Me robaron unos 6.000 euros en joyas.
Este antiguo empleado del Metro de Madrid, encargado de supervisar las catenarias, apoya su testimonio mostrando su parte médico donde se recogen las "laceraciones" y el "derrame" que sufrió. Tambien enseña el contenido de la denuncia que presentó ante la Guardia Civil. Así relata el robo violento que sufrió el 10 de marzo en la casa que se compró en Bullas, en el pueblo murciano del que son oriundos sus bisabuelos: "Llamaron al timbre. Cuando abrí la puerta había dos jóvenes a los que conozco de Bullas [...]. Ellos se abalanzaron sobre mí y me tiraron al suelo [...]".

Julián, este lunes, mostrado una herida en su muñeca derecha, aún inflamada, a causa del tirón que le dieron los ladrones para quitarle una esclava valorada en 3.300 euros.
"El más corpulento se puso encima, tapándome los ojos y la boca para que no pudiera pedir socorro. No me dejaba respirar y pude quitarme la dentadura para no ahogarme [...]". "El más delgado me quitó el reloj y cuando me quitó la esclava me hizo mucho daño porque tenía puesto el seguro [...]. Me clavaron las uñas en los ojos, me dieron patadas en el costado, puñetazos y me decían: '¡Que te matamos!' '¡Que te matamos!' '¿Dónde tienes las 'perras'?' [...]", tal y como recoge la denuncia.
Julián asegura que aquel lunes pensó que iba a morir y que no volvería a escuchar jamás que sus amigos le llamasen 'Tigre', con el cariño habitual con el que le reciben en El Muelas cuando acude a almorzar. "Me llaman 'El Tigre de Leganés' porque cuando trabajaba en el Metro, al camarero del bar de Leganés que solía frecuentar, siempre le decía lo mismo: 'Tigre, ponte una cañita'", según aclara. "Aunque también tengo ese apodo porque he tenido varios hijos con distintas mujeres".
Pueden dar fe ello las fotos de la chimenea, junto a los calendarios de bolsillo con mujeres como 'Dios las trajo al mundo' que hay junto a su colección de relojes. "Me gustan las joyas". Tanto es así que no escatima a la hora de invertir en algunas piezas que le robaron Juan Ignacio y Fernando. En su denuncia, este jubilado hace constar que el reloj que le robaron es un Festina, valorado en 900 euros, una esclava de oro, de 3.300 euros, y un móvil Xiaomi. "También me quitaron un anillo con sello de 1.275 euros", apunta mostrando la factura de una joyería de Murcia.
- ¿Cómo sobrevivió al asalto a su casa?
- Pude dar un grito y los vecinos llamaron a la Policía Local. Entonces, huyeron los ladrones porque escucharon a gente acercándose a mi casa. Ellos corrieron hacia la calle. Yo estaba acojonado, tirado en el suelo, y entraron los vecinos a mi casa y una ambulancia me llevó a urgencias.
- ¿Por qué hace constar en su denuncia ante la Guardia Civil que conoce a los ladrones?
- Uno de ellos, el que tiene el físico 'chupao', lo conozco porque vino a hacerme una chapuza en el patio de casa. Iba a ponerme un cañizo para que no le diera el sol a mis perros, pero se quedó con los 500 euros que le entregué y me robó unos 200 euros que tenía sobre la chimenea.

La Guardia Civil tras arrestar a los dos autores del robo a Julián 'El Tigre de Leganés'.
Ese hombre es Fernando G. F., de 35 años, el que -presuntamente- pateó las costillas de un pobre jubilado, de 75 años. Todo ello, con la ayuda de su compinche Juan Ignacio A. F., de 24 años, encargado de sujetar a Julián. Los dos atesoran un currículo delictivo de matrícula de honor, pero campaban a sus anchas porque el trabajo de la Policía Local y de la Guardia Civil, a veces, no culmina con un castigo ejemplar de la Justicia. "Recientemente, Ignacio ya fue autor de dos robos con violencia, delitos de la misma naturaleza del cometido con Julián, y el otro, Fernando, es un toxicómano que no deja de cometer delitos patrimoniales, para pagar sus vicios", según resumen fuentes próximas a la investigación.
Tanto Juan Ignacio como Fernando lograron huir a la carrera de la casa de su víctima, aquel lunes 10 de marzo, pero estaban más que identificados por la víctima y varios vecinos. Prueba de ello es que fueron detenidos gracias a "los testimonios" recabados por la Guardia Civil y la Policía Local de Bullas. Tan solo dos días después, a la vista de la gravedad del asalto que sufrió este septuagenario en su casa, el Juzgado de Instrucción número 1 de Mula ordenó el ingreso en prisión de Juan Ignacio y Fernando por delitos de robo con violencia e intimidación y lesiones.
A pesar del ingreso en prisión de los ladrones, Julián reconoce que ya no quiere salir a la calle y se pasa el tiempo jugando al solitario en su casa al calor de su chimenea. "Espero que los jueces hagan Justicia de verdad porque estos mangantes no pueden estar en el pueblo, tienen que estar en la cárcel y pagar por todo el daño que me han hecho. No pueden estar a los cuatro días en la calle porque vuelven a delinquir".