El equipo de rescate, este sábado, en el Moncayo (Zaragoza).

El equipo de rescate, este sábado, en el Moncayo (Zaragoza). DPZ Zaragoza

Sucesos

Javier Ibáñez, oficial que atendió a las víctimas del Moncayo: "Dos estaban conscientes, pero no podían hablar"

La intervención comenzó este sábado cuando el equipo de bomberos recibió el aviso de un accidente en el Moncayo, en una zona conocida como 'La escupidera'.

Más información: Tres fallecidos en un trágico accidente en la zona de 'La Escupidera' en el Moncayo (Zaragoza)

Zaragoza
Publicada
Actualizada

Este domingo, el parque del Moncayo (Zaragoza) fue escenario de una tragedia que dejó tres víctimas mortales tras un accidente mientras realizaban una excursión. Javier Ibáñez, oficial de bomberos de la Diputación Provincial de Zaragoza, fue uno de los primeros en llegar al lugar del siniestro.

Según cuenta Ibáñez a este diario, la intervención comenzó cuando el equipo de bomberos recibió el aviso de un accidente en el Moncayo, en una zona conocida por sus condiciones extremas en invierno: 'La escupidera'. "Las condiciones eran bastante malas", comienza Ibáñez. "Había mucha nieve, hielo, y la visibilidad era muy limitada debido a la niebla. Había una ventisca que dificultaba aún más el acceso", continúa.

Desde el momento en que recibieron la llamada, la situación era incierta. El equipo de rescate no sabía exactamente dónde se encontraban los excursionistas, por lo que su primera tarea fue localizar la zona del accidente. "Desde la última zona donde se pueden dejar los vehículos, el santuario, tuvimos que caminar casi una hora hasta llegar a los accidentados", detalla el oficial.

Nieve profunda y hielo

"Fue un proceso complicado, ya que el terreno estaba cubierto por nieve profunda, y debíamos avanzar con mucho cuidado debido al hielo y las condiciones meteorológicas", rememora sobre el momento del rescate.

Una vez que el equipo llegó al lugar, el panorama era "desgarrador". Los excursionistas habían sufrido una caída desde una zona elevada conocida como 'La escupidera', un barranco empinado y rocoso del Moncayo, lo que provocó que se deslizaran durante varios metros, golpeándose contra las piedras en su descenso. "Es una zona muy peligrosa, muy abrupta", explica Ibáñez. "No solo tenían heridas en el cuerpo, sino que presentaban contusiones graves, sobre todo en la cabeza y el torso, debido a los golpes de las piedras", detalla.

El equipo de bomberos que participó en la operación era muy consciente de la gravedad de la situación. "Cuando llegamos, uno de los excursionistas ya estaba fallecido", señala Javier Ibáñez. "Realizamos el protocolo ARP (actuación rápida para la reanimación de personas), pero lamentablemente no pudimos hacer nada por ella. Los otros dos aún respiraban, por lo que decidimos hacer todo lo posible para estabilizarlos", recuerda.

Las víctimas presentaban signos vitales, pero su estado, según rememora Ibáñez, era muy grave. "Estaban conscientes, pero no podían hablar. Respondían a estímulos, pero no tenían fuerza para comunicarse", explica el oficial.

El equipo comenzó de inmediato a aplicar medidas de primeros auxilios. "Les pusimos mantas térmicas para protegerles de la hipotermia, que era una de las mayores amenazas debido al frío extremo. Al mismo tiempo, preparamos las camillas para poder bajarles de la montaña lo antes posible", comenta Ibáñez. Pero cuando el médico llegó a la zona, "ya certificó la defunción de las tres personas".

Una hora y media de descenso

El tiempo en las alturas del Moncayo no daba tregua. La nieve y el hielo dificultaban el avance, por lo que el rescate de las víctimas fue aún más laborioso. "El descenso fue muy complicado", continuó el bombero. "Tuvimos que hacerlo manualmente, con el material de alta montaña que llevamos para estos casos. La nieve estaba muy compacta, y no había caminos marcados, así que tuvimos que ir con mucho cuidado. Afortunadamente, éramos un grupo de 15 personas, aunque hubiéramos necesitado a más".

El proceso de rescate no fue rápido. Después de localizar a las víctimas, los bomberos de la DPZ y el equipo de la Guardia Civil comenzaron el largo descenso hacia el santuario. "El descenso nos llevó aproximadamente una hora y media", recuerda Ibáñez. "Todo fue muy lento, debido al terreno y las malas condiciones del clima. Ya era de noche, y la visibilidad era muy baja, por lo que tuvimos que ser extremadamente cautelosos. Además, la nieve y el hielo dificultaban mucho el movimiento", explica.

Sobre el accidente en sí, el bombero no ha podido precisar las causas exactas de la caída, que todavía se desconocen. "No sabemos con certeza lo que ocurrió", señala. "Estaba todo muy nublado y había mucha nieve", concreta.