
Las magdalenas de Tartas Mariquita, en Llerena.
Parece Atenas pero está en Extremadura: el bonito pueblo que todos visitan por sus dulces de convento
Llerena, en la provincia de Badajoz, es de esos destinos con final dulce.
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Llerena, joya de la Campiña Sur extremeña, es mucho más que un pueblo de belleza monumental que muchos comparan con la Atenas de Grecia. Sus calles adoquinadas, su historia y su encanto rural se aderezan con un ingrediente especial: la repostería. Aquí, el dulce no es solo un capricho, sino una tradición viva que abarca desde las recetas centenarias de las monjas de clausura hasta innovaciones chocolateras de vanguardia.
Raíces: la fusión de dos mundos en un bocado
En LLerena, dos argentinas han encontrado su hogar y han traído consigo los sabores de su infancia para fusionarlos con la riqueza de los ingredientes extremeños. En Raíces, la repostería se convierte en un puente entre culturas, donde alfajores, lunettes y tartas se combinan con pistachos y frutos secos de la región. El resultado es un viaje gustativo que une continentes y deleita a todo aquel que se deja tentar por sus creaciones.
El Convento de Santa Clara: dulces con siglos de historia
Las monjas de clausura del Convento de Santa Clara guardan celosamente recetas transmitidas de generación en generación. Sus postres, de marcada influencia judía y morisca, son pequeños tesoros elaborados con miel, almendras y huevo. Entre ellos, los famosos “Corazones de las Monjas de Llerena” han conquistado paladares con su sabor delicado y su historia centenaria.

Dulces de Santa Clara, en Llerena (Badajoz).
Tartas Mariquita: la artesanía dulce hecha arte
Para los amantes de la repostería personalizada, Tartas Mariquita es una parada obligatoria. María y Ana, sus creadoras, han convertido su pasión en un referente local, donde cada tarta, galleta o cupcake es una obra de arte. La tradición y la creatividad van de la mano en este obrador que transforma cada encargo en una experiencia única.
Chocolate Moro: del grano a la tableta
Si hay un producto que representa la evolución de la repostería en Llerena, es el chocolate. En Chocolate Moro, Fernando y Ángeles han revolucionado la forma de disfrutar el cacao con su filosofía “bean to bar” (del grano a la tableta). Cacao de un solo origen, ingredientes puros y un proceso artesanal garantizan una experiencia única para los amantes del buen chocolate. Además, su compromiso con la sostenibilidad y el comercio justo añade un valor aún más especial a cada tableta.
Llerena no solo seduce con su arquitectura y su historia, sino que deja un recuerdo imborrable en el paladar. Sus dulces son testigos de siglos de tradición, de fusiones culturales y de innovaciones que sorprenden. Visitar este rincón de Extremadura es sumergirse en un mundo donde cada bocado cuenta una historia y cada postre es una invitación a volver.