Un caldo casero (Imagen de archivo)

Un caldo casero (Imagen de archivo) Madeleine_Steinbach iStock

Saludables

En 15 minutos y sin olla exprés: la receta más fácil para hacer un caldo de huesos casero, delicioso y rico en colágeno

Una forma rápida y barata de tener un caldo que puede usarse para todo tipo de sopas y guisos.

Más información: Cómo clarificar un caldo para eliminar la grasa

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Poco podemos decir del caldo de huesos que no se haya dicho ya. El caldo favorito del siglo XXI por la cantidad de nutrientes que aporta al organismo y por ser la forma más ligera y sabrosa de consumir colágeno, una proteína que interviene en el mantenimiento de la estuctura de algunas partes de nuestro cuerpo como la piel o las articulaciones.

Este caldo que han hecho toda la vida las abuelas ahora puede comprarse envasado, a precios desorbitados, o se puede preparar en casa si se reúnen una serie de huesos de varios animales y otros cortes de carne ricos en colágeno y se cocinan durante horas. Pero hay otra opción mucho más rápida, mucho más barata y más ecológica.

Proteínas de aprovechamiento

En la receta que viene a continuación vamos a ver cómo hacer un caldo sabroso y rico en colágeno en solo unos minutos, porque lo haremos en el microondas y lo haremos aprovechando los restos de un pollo asado que, de otro modo, suelen acabar en la basura.

Para hacer esta receta de caldo de huesos rápido, utilizaremos la carcasa, los huesos, la piel y todos los jugos que haya soltado el pollo al asarse, incluida la grasa, porque dará sabor y la podremos retirar más tarde. Vamos a extraer al máximo los nutrientes de estas partes del pollo, consiguiendo un caldo rico en colágeno, minerales y sabor sin necesidad de comprar ingredientes adicionales. Sólo con esto ya podríamos tener un caldo bien rico, pero también podremos aprovechar esas verduras que siempre suelen rondar por la nuestra cocina -esa zanahoria olvidada en la nevera, la media cebolla que sobró de un sofrito...- dándoles un uso antes de que se echen a perder.

El caldo de pollo rápido no solo es una forma de reducir el desperdicio alimentario, sino que también es un truco magnífico para enriquecer muchos platos de manera muy económica. Una vez listo, podemos utilizarlo como base para dar más sabor a sopas, salsas, guisos o arroces, evitando así usar caldos comerciales que, con frecuencia, suelen llevar aditivos o altas concentraciones de sal.

Además, al hacerlo en el microondas, el gasto de energía y el esfuerzo que tenemos que hacer nosotros para prepararlo se reduce al mínimo. Yo cuando hago pollo asado, suelo hacer el caldo mientras friego los platos, así termino de recoger la cocina con el caldo listo para guardar. En definitiva, el truco no puede ser más sencillo y es una forma de convertir algo que a priori iba a ir directo a la basura en un alimento nutritivo y versátil que, además, nos permite reducir nuestra huella ecológica y aprovechar mejor los recursos en nuestra cocina.

¿Por qué merece la pena hacer este caldo de huesos?

La gran ventaja de esta receta de caldo de huesos en microondas es su rapidez y eficiencia, permitiendo obtener un caldo nutritivo y con buena cantidad de colágeno en apenas 15 minutos, aunque, si es posible, con 30 minutos tendremos una concentración mayor de colágeno. Gracias al uso de los restos de un pollo asado, especialmente, cuando se usan los jugos recogidos del asado, se aprovecha el colágeno ya parcialmente extraído durante la cocción inicial de la carne, algo que también ayuda a reducir notablemente el tiempo necesario para obtener un caldo más concentrado y sabroso.

Al igual que en la receta tradicional, en esta versión también se utiliza una pequeña cantidad de vinagre de sidra de manzana que desempeña un papel clave en la disolución del colágeno de los huesos en menos tiempo, optimizando el proceso sin comprometer el resultado.

Por otro lado, un caldo de huesos tradicional hecho desde cero requiere una cocción prolongada, generalmente entre 4 y 8 horas a fuego lento o en una slow cooker. En este caso, partimos de huesos crudos de distintos tipos que, a menudo, se tuestan para mejorar el sabor y se cocinan en agua durante varias horas para permitir que el colágeno y los minerales se liberen de manera gradual. Este proceso da como resultado un caldo más gelatinoso y con una concentración aún mayor de nutrientes. Pero también implica un mayor consumo de energía y tiempo, lo que puede no ser práctico para el día a día.

La versión rápida en microondas, siendo un caldo algo más ligero, es una alternativa excelente cuando se dispone de poco tiempo. Además, no hay que olvidar que el uso de los jugos del asado aporta un extra de sabor que compensa, en parte, la falta de reducción prolongada. Esta versión exprés nos permite obtener un caldo casero sin necesidad de planificar la compra de ingredientes con antelación ni esperar largas horas de cocción, lo que la convierte en una opción accesible para quienes buscan una solución rápida y económica. Este caldo se puede conservar en la nevera hasta tres días o congelarlo para usarlo más adelante.

Listado de Ingredientes

Algunas ideas para utilizar este caldo de huesos

Aunque el caldo de huesos "bebido" o tomado como consomé ya resulta muy reconfortante, puede utilizarse como base para muchos otros platos como los siguientes:

  • Sopa de fideos con pollo. Utilizamos el caldo caliente como base y añadimos trozos de pollo desmenuzado y verduras como zanahoria y apio. Cuando las verduras estén tiernas añadimos fideos y los cocinamos el tiempo que indique el fabricante. Servimos inmediatamente con un poco de huevo duro picado.
  • Puré o crema de verduras. Usamos el caldo en lugar de agua o leche para cocinar calabaza, zanahoria o puerro y luego trituramos todo hasta obtener una crema suave y con mucho más sabor.
  • Sopa de ajo rápida. Rehogamos ajo laminado con un poco de aceite de oliva, añadimos pan duro en trozos, pimentón y el caldo caliente. Cocinamos unos minutos hasta que el pan esté muy tierno y servimos con un huevo escalfado.
  • Ramen rápido. Condimentamos el caldo con una mezcla de salsa de soja, jengibre, miso, mirin y unas gotas de aceite de sésamo y lo servimos con fideos, huevo marinado y carne de cerdo o pollo.
  • Guiso de pollo. Suena redundante, pero este caldo hecho con los restos de un pollo, será una base perfecta para cocinar el siguiente guiso de pollo o un arroz con pollo.