
Lys Arango: “La fotografía es solo una herramienta más, lo importante es cómo miras”. Fotografía realizada con Leica SL3. Madrid
Lys Arango: “La fotografía es solo una herramienta más, lo importante es cómo miras”
En el marco del centenario de Leica, Lys Arango expone en la Leica Gallery Madrid un diálogo visual con Ara Güler. Dos miradas separadas por el tiempo pero unidas por la memoria y la transformación humana.
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Lys Arango no empezó haciendo fotos, pero siempre contó historias. Primero lo hizo con palabras y luego encontró en la fotografía un lenguaje que le permitía "estar más cerca, mirar más profundo". Su carrera no ha seguido un camino recto, sino una especie de viaje entre muchos mundos. Del periodismo escrito a la cooperación internacional, de Naciones Unidas a las minas de Asturias. En cada paso, lo que ha mantenido intacto es su deseo de comprender a los demás, de ser cercana y, sobre todo, de contarlo con honestidad.
Aunque nació en Madrid, ha vivido en muchos lugares, es una nómada de sangre que ha visitado lugares como Guatemala, Palestina, Senegal y ahora, reside en París. Ha trabajado con organizaciones humanitarias, en campos de refugiados, en zonas en crisis. Pero no para "quedarse en la superficie o en las cifras", lo que realmente le interesa es lo que hay detrás de cada dato, de cada titular, las personas con nombre propio. Por ello, sus proyectos duran meses o incluso años y es porque se detiene a escuchar, a convivir, a entender.
Después de la pandemia decidió volver a sus orígenes y ahí nació su proyecto sobre la transición energética en Asturias, "The river ran black", una historia que mezcla memoria familiar y mirada documental. Esta serie es la que ahora presenta en la Leica Gallery Madrid, en el marco del centenario de la Leica I. Nos sumerge en un diálogo junto a la obra del legendario fotógrafo turco Ara Güler.
La exposición une dos tiempos, dos formas de mirar, dos contextos distintos que convergen en lo mismo, la vida de las personas (con nombre propio) cuando todo a su alrededor está cambiando. Para Lys, Leica ha sido algo más que una cámara. Ha sido una manera de trabajar con ligereza, de pensar cada imagen, de estar. "Exponer en un lugar como este, donde la fotografía se cuida, se escucha y se comparte, es también una forma de seguir contando lo que muchas veces no se ve".

Fotografía parte del proyecto "The river ran black" de Lys Arango. Fotografía realizada con Leica Q2. Asturias
¿Cómo empezó tu relación con la fotografía?
Estudié periodismo de prensa escrita, y empecé a hacer fotos porque a veces estaba en zonas de misiones humanitarias y no siempre encontraba un fotógrafo. Me gustaba mucho la imagen, y empecé poquito a poco hasta que en 2019 me lancé a hacer mi primer proyecto a largo plazo en Guatemala. Ahí me empecé a plantear que quizá quería ser fotógrafa, y en 2020, con la pandemia, me mudé a París y ahí empezó mi carrera.
¿Cómo fue tu transición del texto a la imagen?
Para mí son herramientas. Me sigue gustando escribir, pero la fotografía es un lenguaje más universal. Lo hice de forma muy natural. Lo que más me costó no fue tomar fotos, sino creerme fotógrafa. Presentarme como fotógrafa. Fue cuando me hice miembro de Agence VU’ en París, que ya fue como decir: ‘Vale, me han cogido no por el texto, sino por la fotografía’.

Lys Arango en su exposición en Leica Gallery. Fotografía realizada con Leica SL3. Madrid
¿Qué te motivó a contar la historia de "The river ran black"?
Mi padre creció en las cuencas mineras de Asturias. Me contaba que el río bajaba negro. Yo lo tenía idealizado. Durante la pandemia leí que aún quedaba una mina abierta. Fui por curiosidad y me enamoré de la tierra. Quise contar quiénes eran los últimos mineros, pero no dentro de la mina, sino en su vida cotidiana, comiéndose un bocadillo, esperando en la jaula…Quería contar desde dentro, desde lo humano.
Tu trabajo combina texto, imagen y sonido. ¿Qué aporta esta mezcla?
Creo que son herramientas. A veces el texto no es suficiente, a veces la imagen tampoco. Para este proyecto hicimos una creación sonora con sonidos de la mina, del río, del coro de antiguos minero. La idea era crear una experiencia inmersiva. La primera vez lo expuse en la galería de VU' en París y fue muy bonito ver cómo se generaba esa atmósfera.
¿Cómo ha sido para ti participar en el centenario de Leica?
Cuando Matías Costa me llamó para participar fue un gran honor. Este proyecto lo había comenzado en 2020, y poder continuarlo ahora fue muy emocionante. Al principio no sabíamos cómo encajar las dos escrituras, la de Ara Güler y la mía, porque son muy distintas. Pero me hacía muchísima ilusión entrar en diálogo con un fotógrafo como él.

Fotografía de Ara Güler expuesta en Leica Gallery de Madrid.
¿Qué conexiones encuentras entre tu mirada y la de Ara Güler?
Él era ‘el ojo de Estambul’. Hacía street photography, pero conocía a su gente. Yo paso mucho tiempo con las personas que fotografío. No vivo en Asturias, pero he pasado mucho tiempo allí. Nos acercamos de forma distinta, pero ambos documentamos transformaciones. El, la industrialización en Estambul y yo, el cierre de la minería en Asturias. Son lugares en transición.
¿Qué significa para ti trabajar con cámaras Leica?
La primera parte del proyecto la hice con la Leica Q2, que es ideal para condiciones de poca luz, como la mina. Es ligera, discreta, y para mí, que soy pequeña, eso es clave. Luego usé la Leica M10-R, que es completamente diferente. Te obliga a pensar más el encuadre, a frenar. Disfruto mucho del acto fotográfico con esa cámara.
¿Qué importancia tiene exponer en un espacio como Leica Gallery Madrid?
Es una oportunidad increíble. La exposición de Ana María Arévalo, por ejemplo, fue la primera que vi aquí y me fascinó. Leica crea espacios donde arte y fotoperiodismo se cruzan. Lo interesante es que no se quede en lo bonito o estético, sino que también se abran temas políticos y sociales. Matías Costa ha conseguido un montaje donde nuestras obras se reflejan sin estorbarse, y eso me encantó.
¿En qué estás trabajando ahora?
Quiero volver a Asturias para hacer algo más mágico, ligado a los saberes populares. Y paralelamente sigo con un proyecto a largo plazo sobre el hambre. Mi objetivo es mostrar el hambre desde otra mirada, no solo como catástrofe inevitable. Empecé en Guatemala, seguí en Francia, donde el 22% de la población vive con inseguridad alimentaria y continúo en el Congo, Líbano y Colombia. Es duro, pero también necesario.

Lys Arango posa para EL ESPAÑOL al final de su entrevista en Leica Gallery. Fotografía realizada con Leica SL3. Madrid
Este artículo ha sido elaborado con la Leica SL3, una compañera de confianza que ayuda a nuestros reporteros a elevar la narración periodística visual a otro nivel.
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