
Elenco de Anatomía de Grey en las primeras temporadas.
Anatomía de Grey, dentro y fuera: 20 años de romances, despedidas, reivindicaciones y polémicas
Convertida en un fenómeno cultural, la serie cumple dos décadas de emisión. Repasamos algunos de las curiosidades de la ficción que ya suma 21 temporadas y 440 capítulos.
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Es, sin duda, la niña bonita de la exitosa guionista y directora Shonda Rhimes. El primer ladrillo, toda la base en realidad, de un imperio, Shondaland, que hoy cuenta con series como Los Bridgerton, Scandal, Cómo defender a un asesino, el spin-off de Grey, Sin cita previa, o la malograda Still-Star Crossed, que duró apenas una temporada y cuyo episodio piloto fue rodado en España –entre Salamanca, Plasencia y Cáceres–.
Dicen que fue un voluntariado en un hospital cuando era adolescente lo que despertó el interés por los entornos hospitalarios de la también productora, obsesionada años después por los programas de cirugía que emitían en la televisión. "Mis hermanas y yo nos llamábamos y hablábamos de las operaciones que habíamos visto en Discovery Channel. El mundo de la medicina tiene algo fascinante: ves cosas que jamás imaginarías, como que los médicos hablen de sus novios o de su día mientras abren a alguien. Así que cuando ABC me pidió que escribiera otro piloto, el quirófano me pareció el escenario ideal", contó ella misma durante una entrevista.
Con una primera temporada de prueba de 9 episodios, Anatomía de Grey arrancó su emisión hace 20 años y ya suma 21 temporadas y 440 capítulos. Fue un 27 de marzo, en 2005, cuando los nuevos residentes del Hospital Seattle Grace –Meredith Grey, Cristina Yang, Izzie Stevens, Alex Karev y George O’Malley–, se asomaron por primera vez a nuestra televisión –con los años se sumaría al streaming–, en una época en que las series eran otra cosa. Desde entonces, el mundo, sus intérpretes y nosotros mismos, hemos cambiado.
Mezcla perfecta entre drama, comedia, romance y acción, puede que Anatomía de Grey no sea la mejor serie de la historia de la televisión, ni si quiera de su presente, pero es un guilty pleasure capaz de entretener como pocos.
Con un reparto racialmente diverso, encabezado en sus inicios por Ellen Pompeo, Sandra Oh, Katherine Heigl, Justin Chambers y T.R. Knight, además de Chandra Wilson, James Pickens Jr., Isaiah Washington y Patrick Dempsey; entre los prestigiosos doctores del Seattle Grace –hoy ya el Grey Sloan Memorial–, pocos quedan en el presente de aquel elenco inicial que a lo largo de dos décadas se ha sabido renovar con rostros y tramas nuevas, hasta dar paso a una nueva generación de doctores encarnada por Alexis Floyd (Simone Griffin), Niko Terbo (Lucas Adams), Midori Francis (Mika Yasuda), Adelaide Kane (Jules Millin) y Harry Shum Jr (Daniel "Blue" Kwan).
Altavoz popular como pocas ficciones televisivas, a nadie se le escapa que durante estas dos décadas la serie ha sido, además, una gran herramienta para abordar temas sociales como el Alzheimer, la salud mental, la pandemia, el #MeToo, el machismo o el racismo. Su alcance, en su mayor pico de casi 20 millones de espectadores, la ha convertido en todo un fenómeno cultural. Por poner un ejemplo, el capítulo emitido el 28 de marzo de 2019, Silent All These Years (En silencio durante todos estos años), sobre el consentimiento y las agresiones sexuales, aumentó en un 43% las llamadas al teléfono de ayuda contra la violencia sexual de Estados Unidos en las 48 horas después de su emisión.
Unas reivindicaciones que salpicaron también a los intérpretes de la serie. A pesar de ser la protagonista, durante más de diez años Pompeo ganó menos que Dempsey por cada capítulo.
"En un momento, pedí 5.000 dólares más que él solo por principios, porque el programa se llama Anatomía de Grey y yo soy Meredith Grey. No me lo darían. Y podría haberme ido, entonces ¿por qué no? Es mi show", contó en una entrevista a Jimmy Kimmel ya en 2018 tras conseguir un avance histórico, cuando negoció un nuevo acuerdo –575.000 dólares por episodio, y un bonus como productora estimado en 6 millones más– y se convirtió en la actriz dramática mejor pagada de la televisión estadounidense. "Me dieron una cantidad de dinero que no me podía ni imaginar. No era solo por mi trabajo, sino por la lucha que significaba alcanzar esa cifra", dijo al respecto.
Grandes polémicas y despedidas (SPOILERS)
Pero más allá de los avances sociales, en estas dos décadas ha habido polémicas dentro y fuera del set en los que Shonda Rhimes se ha ganado a pulso el adjetivo de imbatible. Aunque aquello tuvo más que ver con una decisión de la cadena, sonado fue, por ejemplo, el despido de Isaiah Washington –el doctor Preston Burke, que "resucitó" poco tiempo después gracias a Los 100 como el canciller Thelonious Jaha–.
Fue en la cuarta temporada tras ser acusado de proferir insultos homófobos contra su compañero de reparto T. R. Knight en una discusión con Dempsey en la que el actor que interpretaba O’Malley, no obstante, no estaba presente.
De lo que no cabe duda, parece ser, es de la mala relación de la productora con Heigl, nuestra dulce Izzie Stevens, por cuyo papel obtuvo en 2007 el Emmy a la mejor actriz secundaria de una serie dramática. Convertida en la niña bonita de Hollywood por un breve tiempo, cuando la actriz abandonó la serie en su sexta temporada, dejó tras de sí una puerta herméticamente cerrada.

Imagen de la séptima temporada de 'Anatomía de Grey'. Foto: Europa Press.
Sus quejas por las condiciones de trabajo en el set –con jornadas laborales de 17 horas–, y su decisión de retirarse en la carrera por los Emmy en 2008, por considerar que su guion había sido flojo –lo que decía muy poco a favor de los guionistas del show–, además de otras críticas a algunos de los proyectos cinematográficos donde había trabajado en esos años –dijo públicamente que Lío embarazoso era "un poco sexista"–, hicieron que recibiera los calificativos de "difícil" y "desagradecida".
"Fui muy ingenua. Me subí a mi pedestal y tenía cosas que decir. Me sentía muy fuerte. Me sentía tan fuerte que también saqué un megáfono en mi tribuna. No había ninguna parte de mí que imaginara una reacción tan negativa", recordó en 2023 durante una conversación junto a Pompeo, antes de añadir que tuvo que esperar hasta los 30 "para volver a sintonizar con todo el ruido" y plantearse si realmente era poco profesional y una mala persona. "Pensé que tal vez lo era. Me creí literalmente esa versión".
Hasta que la muerte nos separe...
Tampoco a nuestro "doctor macizo" favorito le fueron mucho mejor las cosas. Muy a lo Joey Tribbiani en Los días de nuestra vida, hay quien dice que Dempsey se enteró de la muerte de su personaje cuando le llegó el guion del episodio a casa. Las razones son algo dudosas, aunque durante mucho tiempo se especuló que fue por una actitud desleal hacia su esposa, íntima amiga de Pompeo, lo que había hecho que Rhimes zanjara el asunto de la forma que mejor se le daba. Eso sí, la sangre no fue a mayores –al menos fuera del rodaje– y Derek volvió en 2020 con un breve cameo para despedirse algo mejor de su personaje.
Y es que, si algo ha dado fama a esta serie ha sido, sin duda, la "poca piedad" a la hora de planificar las muertes de sus personajes en pantalla. Respondiendo al mantra de que si un personaje tiene que desaparecer que lo haga generando audiencia, el staff médico del Grey Sloan Memorial ha sufrido de todo. Atracos, secuestros, incendios, explosiones e, incluso, accidentes aéreos al más puro estilo de Lost, haciendo que, en perspectiva, Anatomía de Grey casi supere en violencia a la mismísima Juego de Tronos.
Tampoco ha escatimado a la hora de desatar las pasiones. Desde aquel primer episodio, donde Grey descubría que el hombre al que había conocido ocasionalmente la noche anterior era, en realidad, el doctor Shepherd, muchos han sido los enredos amorosos –algunos inexplicables–, que la ficción ha ido madejando a lo largo de estas dos décadas. En la retina de muchos están Alex e Izzie, después Alex y Jo, Robins y Torres, Lexie y Sloan, April y Jackson...Historias que han acabado en bodas o divorcios, e incluso, en desbandadas en el altar, como la no-boda de Burke y Cristina.

Ellen Pompeo en 'Anatomía de Grey'. Foto: Europa Press.
Del "elígeme a mí" que Grey le implora a Shepherd, al "no voy a rogarte que me ames" que le dice a Nick Marsh (Scott Speedman), han pasado 18 años, varias relaciones y una intrahistoria de aprendizaje. Pompeo siempre dijo que odiaba aquella escena –"no me puedo creer que esté en televisión pidiendo a un hombre que me ame"–. Desde entonces la actriz, vinculada ya solo de manera esporádica a su personaje –aunque es productora de la ficción–, ha emprendido al fin nuevos proyectos. El más reciente, Una buena familia americana, basado en el polémico caso real de Natalia Grace Barnett, nos permitirá ver en ella nuevos registros.
Ella ha sido la última en bajarse del barco –menos los músicos ya se sabe, en este caso, Bailey y Webber–, dejando el testigo a una nueva hornada de jóvenes residentes que parecen haber aportado algo de aire fresco a esta serie que, además de curiosos casos médicos, nos ha hablado, y mucho, de las relaciones humanas y de cómo hemos cambiado en estos 20 años. Porque, más allá de todos los amores –y desamores– de sus protagonistas, el secreto siempre ha estado en la amistad. También entre Meredith y Alex. Pero sobre todo y por encima de todo, de Meredith y Cristina.