En una imagen compartida en sus redes sociales, Juan José Martínez Riera abraza a Yolanda Díaz.

En una imagen compartida en sus redes sociales, Juan José Martínez Riera abraza a Yolanda Díaz.

Reportajes

Juanjo Martínez, excandidato de Sumar a las europeas, se defiende de 10 acusaciones de abuso sexual: "Es una campaña"

Considerado uno de los rostros más conocidos de la izquierda mallorquina, sostiene que se trata de una "campaña de desprestigio" promovida por sectores políticos contrarios, aunque ha cesado "temporalmente" su puesto.

Más información: Al menos diez mujeres señalan a Juanjo Martínez, de Izquierda Unida en Baleares, por abusos sexuales: "Es un depredador".

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La historia de Juanjo Martínez se forjó en la izquierda balear con el empuje de quien sabe cómo moverse entre las estructuras del poder. Nacido en Palma en 1991, su vida política comenzó pronto. Militante de Izquierda Unida desde 2012, se convirtió en coordinador general del partido en 2016 y construyó su influencia a base de alianzas, discursos encendidos y una imagen de dirigente joven y combativo.

Fue candidato al Senado, integró listas municipales y autonómicas, y en 2024 dio el salto a la esfera internacional como candidato por Sumar al Parlamento Europeo, en el puesto número 41. Quienes le conocen le definen como un hombre de partido, pero también de estrategias en la sombra, donde su carisma y su capacidad de persuasión le granjearon un liderazgo indiscutido. Hasta que todo se desplomó.

Las primeras denuncias aparecieron en redes sociales. Un relato tras otro, la imagen que se proyectaba de Martínez como político progresista se desmoronaba ante las acusaciones de mujeres que habían formado parte de su entorno. Diez testimonios coincidían en la misma descripción: un hombre que habría utilizado su posición para manipular, seducir, presionar y en algunos casos, abusar de militantes jóvenes.

Captura de pantalla de algunos de los mensajes de las denunciantes.

Captura de pantalla de algunos de los mensajes de las denunciantes. Diseño: Arte / EE

Este periódico investigó las acusaciones. "Es un depredador", afirmaba una de ellas. "Nos hacía sentir especiales, nos prometía un futuro en el partido, hasta que nos dábamos cuenta de que solo éramos piezas en su juego". Al momento de la publicación de este artículo no existe constancia de ninguna denuncia formal en contra del político. "Es el Errejón balear", sostiene, sin embargo, una de las fuentes consultadas.

Líder de IU en Baleares

Las descripciones sobre su comportamiento trascienden lo estrictamente personal. Varios testimonios coinciden en que el local del partido en Palma se convirtió en un lugar donde Martínez ejercía su poder de forma impune. "Ahí nos llevaba cuando se daba la ocasión", explica una de las denunciantes. "Siempre había alcohol. Se quedaba hasta tarde, bebía, traía chicas. Parecía que el partido existía para satisfacer su ego".

Otra mujer, que asegura haber mantenido una relación con él, relata: "Muchas veces tuve sexo con él allí, siempre sucio y lleno de botellas de alcohol. La mayoría de veces insistía en ir a su casa, que estaba cerca, pero siempre salía con excusas para quedarnos allí". No se trataba de encuentros ocasionales, sino de una dinámica que se repetía. "El local del partido era su espacio de poder, donde podía hacer lo que quisiera sin que nadie lo cuestionara".

Juanjo Martínez (d), durante un mitin previo a las elecciones autonómicas de 2023.

Juanjo Martínez (d), durante un mitin previo a las elecciones autonómicas de 2023. E. P.

En conversación con EL ESPAÑOL, Martínez ha negado todas las acusaciones y ha insistido en su inocencia. "No ha llegado ninguna denuncia a Esquerra Unida de les Illes Balears de manera interna que me pueda vincular con actitudes contrarias a la igualdad de las personas", asegura. Afirma que todo es parte de una "evidente campaña de desprestigio" promovida por sectores políticos contrarios. "Sé cómo va esto, es una vorágine de la que no pienso formar parte".

"Me han condenado sin pruebas, sin juicio. No existe ni una sola denuncia formal. Esto es un linchamiento mediático", ha declarado a este medio. "Siempre he defendido la igualdad y los derechos de las mujeres. Si realmente alguien sintió que le hice daño, que lo denuncie, que se investigue. No me opondré".

Sin embargo, la presión política y mediática ha sido fulminante. Podemos, que lo designó para formar parte del consejo de administración de la Empresa Municipal de Transportes (EMT), ha anunciado su cese inmediato. Martínez ha intentado restar importancia a esta decisión: "Trabajaba gratis, a cambio de cero euros. No estoy en política por dinero ni por ninguna silla". Pero la realidad es que también ha abandonado temporalmente su cargo como coordinador general de Izquierda Unida en Baleares, quedando relegado a un segundo plano dentro de la organización que lideró durante casi una década.

Juanjo Martínez (d) y Borja Crucelaegui (i), candidatos a las elecciones europeas en las listas de Sumar, durante un mítin en Mallorca.

Juanjo Martínez (d) y Borja Crucelaegui (i), candidatos a las elecciones europeas en las listas de Sumar, durante un mítin en Mallorca. Sumar.

Las sombras de la izquierda

Más allá de su figura, la caída de Martínez deja expuestas las contradicciones de una izquierda que, mientras enarbola discursos feministas, sigue permitiendo estas dinámicas en su seno. "El partido lo sabía y no hizo nada", sentencia una de las denunciantes. "Intentamos hablar en las asambleas feministas, pero nos ignoraron". Otra de ellas, que intentó denunciarlo internamente, describe cómo el aparato del partido se movilizó para protegerlo: "Para no perjudicar al espacio de la izquierda, se nos hizo callar".

El escándalo ha dejado en evidencia los mecanismos de encubrimiento y la impunidad con la que ciertos dirigentes han operado. "Nosotros, los hombres, tenemos que desmontar este sistema que maltrata sistemáticamente a las mujeres por el simple hecho de serlo", expresa un excompañero que aseguró haber sido testigo de sus conductas. "Era algo vox pópuli, pero nadie hacía nada".

El futuro del excoordinador de Izquierda Unida es incierto. Mientras insiste en su inocencia y prepara una demanda por injurias y calumnias contra quienes han impulsado su salida, se desconoce si las denunciantes anónimas acudirán también a la justicia.

En cualquier caso, el escándalo se cierne sobre la izquierda balear. Y la pregunta que queda flotando en el aire es si este es sólo un caso aislado o si, como muchas militantes denuncian, es la punta de un iceberg que aún no ha sido completamente expuesto.