Alfonso González Hermoso de Mendoza, experto en universidades.

Alfonso González Hermoso de Mendoza, experto en universidades. Sara Fernández EL ESPAÑOL

Reportajes

Alfonso González, el sabio de la universidad en España: "En la privada los alumnos están más satisfechos que en la pública"

"La universidad está en una crisis de reconocimiento social y de organización interna" // "Los estudiantes de España no se sienten atendidos en la universidad" // "O el profesorado proporciona valor añadido humano a los estudiantes o irán siendo desplazados por la IA".

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Alfonso González Hermoso de Mendoza (Madrid, 1961) es, quizá, uno de los mayores expertos en España en la universidad. En el mundo de la universidad. En todo lo que rodea a esta noble institución académica. No por nada, este licenciado en Derecho ha dedicado su vida laboral al Ministerio de Educación o a la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid.

Ha sido director general de Evaluación y Cooperación Territorial del Ministerio de Educación del Gobierno de Mariano Rajoy. O, también, ha sido viceconsejero de Universidades, Ciencia e Innovación durante la primera etapa del Ejecutivo autonómico de Isabel Díaz Ayuso. Hoy, alejado de la vida política, ha retomado su trabajo en la función pública.

Y eso, agradece, le permite tener otros proyectos que envuelven a su pasión: la universidad. Por ello, desde hace tres años González Hermoso de Mendoza preside la Asociación Espacios de Educación Superior, una entidad que, lejos de ser inmóvil, estudia la vida interna de las universidades en España. De dónde vienen y hacia dónde van. Por ello, el Observatorio de Educación Superior (EsdeES), dependiente de la entidad, ha alumbrado el II Informe sobre la Satisfacción del Sistema Universitario Español.

Alfonso González Hermoso de Mendoza, durante su entrevista con EL ESPAÑOL.

Alfonso González Hermoso de Mendoza, durante su entrevista con EL ESPAÑOL. Sara Fernández EL ESPAÑOL

Este documento ha sido elaborado a partir de 14.563 entrevistas realizadas en 2024 a diferentes miembros de la comunidad universitaria: 11.625 entrevistas fueron a los estudiantes, 1.753 entrevistas de los antiguos alumnos y 1.185 entrevistas del profesorado. Y, a partir de sus respuestas, el informe ha podido publicar una radiografía sobre la universidad en la actualidad.

Por ejemplo, afirma, la mayoría de los estudiantes no se muestra muy entusiasta con sus universidades y seis de cada diez no se sienten satisfechos con la reputación de su centro y dan más importancia al grado que cursan. Además, el análisis concluye que los más satisfechos estudian en la universidad privada, no presencial y son mujeres. En el marco de la publicación de este informe, EL ESPAÑOL ha querido charlar con González Hermoso de Mendoza para profundizar en la vida universitaria en la actualidad.

Pregunta.– Valore la universidad en España en la actualidad.

Respuesta.– Una primera valoración de la universidad en España me lleva a pensar que cada vez hay más diferencias entre ellas. Y una segunda valoración sería que están inmersas en un proceso de cambio con unas condiciones internas y externas muy complejas, muy difíciles. Entonces tienen una crisis en sus relaciones exteriores y en el reconocimiento social y, también, en su organización interna.

P.– ¿Cuál es la crisis de reconocimiento a nivel social?

R.– Las universidades han centrado su actividad en las últimas décadas en la actividad de producción de artículos científicos, una actividad que ha sido la que se le ha pedido desde los poderes públicos. Y, por ello, otros objetivos han quedado en segundo lugar como la atención a las demandas sociales y la atención a los estudiantes. Entonces, ese proceso de transformación que te decía va dirigido a lo que llama UNESCO un nuevo pacto social por la educación, pasado universidad, para volver a establecer unas nuevas reglas con las cuales la universidad se relaciona con su estudiantado y con la sociedad, la política…

P.– Según el informe, a los estudiantes de las universidades en España no les entusiasma demasiado la formación que han obtenido (3,3 sobre 5), ¿Por qué ocurre?

R.– Lo que más llama la atención es que los estudiantes no se sienten atendidos, es decir, no están contentos con sus profesores, pero sí con lo que saben sus profesores. Quizá hay un déficit en la atención psicoemocional de los estudiantes. Por ello, yo creo que se sienten poco atendidos y creo que reclaman una mayor importancia en el proyecto de la universidad.

Alfonso González Hermoso de Mendoza.

Alfonso González Hermoso de Mendoza. Sara Fernández EL ESPAÑOL

P.– ¿Por qué, según el informe, los alumnos de las universidades privadas están más satisfechos que los de las públicas?

R.– Como dices, el nivel de satisfacción del estudiantado de las universidades privadas es superior al de las públicas. Pero cabe decir que no estamos juzgando la calidad de las universidades, sino la percepción de los alumnos en cuanto a la atención. Entonces, el estudiantado percibe que es mejor atendido en las universidades privadas. Seguramente, porque los servicios o la relación que tienen los profesores con los estudiantes es mucho más cercana, mucho más directa, mucho más personalizada.

P.– Lo mismo ocurre con las universidades no presenciales respecto a las presenciales. La satisfacción es mayor en las no presenciales…

R.– Ese ha sido el tema que más me ha chocado al ver los resultados del informe, porque yo siempre he considerado que la presencialidad era algo esencial para la formación de los universitarios. Es decir, cuando hablamos con nuestros compañeros de la universidad de hace años nos acordamos de los aprendizajes tácitos y de todas las relaciones que hemos construido. Por ello me llamó la atención que hoy los alumnos valoran las universidades no presenciales de manera más positiva que las presenciales. Eso significa, a mi juicio, que las universidades no presenciales prestan mayor atención al estudiantado, posiblemente para compensar esa distancia de la presencialidad.

P.– ¿Qué hacen las no presenciales para compensar la distancia?

R.– Dotan a los estudiantes de un seguimiento y de una atención más diaria, de una relación más directa y pone de manifiesto que en las universidades presenciales no se explota el potencial que tiene la presencialidad.

P.– ¿Por qué a las mujeres les satisface más la universidad que a los hombres, según los datos del informe?

R.– Bueno, hay una tendencia mundial, sobre todo en Estados Unidos, donde se plantea el abandono de la universidad de los jóvenes blancos de clases medias. Hay un cierto distanciamiento global entre los jóvenes y la universidad. No es muy significativo, pero existe.

P.– ¿Y eso cómo conecta con la mayor satisfacción de la mujer con la universidad en España ?

R.– No tengo una respuesta clara, pero seguramente porque el proyecto universitario se adecúa más al proyecto vital de las mujeres. Por otra parte, es importante señalar que en la encuesta sale que los estudiantes que se declaran no binarios están más insatisfechos en todos los indicadores que los estudiantes que tienen una identificación de género clara. Es un colectivo que se siente muy maltratado. Por ello, todo lo que tiene que ver con atención psicoemocional lo han puntuado por debajo de dos sobre cinco.

Alfonso González Hermoso de Mendoza, durante su charla con EL ESPAÑOL.

Alfonso González Hermoso de Mendoza, durante su charla con EL ESPAÑOL. Sara Fernández EL ESPAÑOL

P.– España obtuvo en PISA 2022, en el último informe, los segundos peores resultados de la Historia en Lectura y Ciencias y los peores en Matemáticas. ¿Esa bajada en el rendimiento en Secundaria repercute en la universidad?

R.– Hay una constante en el ser humano al mirar a las nuevas generaciones: se tiende a pensar que no van a estar a la altura de la nuestra. Que son personas que no están capacitadas, que no tienen las condiciones, la resiliencia para enfrentarse al mundo… Y la realidad es que el mundo sigue funcionando. Por ello, no creo que haya un empeoramiento generacional de la educación. Creo que el mundo cambia, y aunque cambia muy deprisa, los niveles de formación se mantienen más o menos constantes. No creo que la universidad actual sea mucho peor que la universidad de hace cinco o 20 años.

P.– Hablando de cambios. El gran reto que tiene la universidad en la actualidad es cómo articularse con la Inteligencia Artificial. ¿La universidad cómo debería encajar esta herramienta?

R.– La irrupción de la Inteligencia Artificial, que viene a aglutinar otras muchas tecnologías del aprendizaje que habían emergido, sí va a suponer un cambio radical en la educación y creo que lo deben de valorar las instituciones y los profesores. De este modo, todo lo que pueda ser desarrollado por una Inteligencia Artificial terminará siendo desarrollado por una Inteligencia Artificial.

Y todo lo que no genere valor, la presencia humana, la relación humana, terminará siendo ocupado por una Inteligencia Artificial. Por eso es muy importante que las universidades se replanteen su relación con el estudiantado para que generen un valor en esa relación que no pueda ser ocupado por la IA. No dejemos que la Inteligencia Artificial ocupe nuestro lugar, por ello, pienso que o el profesorado proporciona valor añadido humano a los estudiantes o irán siendo marginados y desplazados por la IA si no lo hacen.