
La Armada ha detectado más de 1.000 buques rusos en aguas de España desde el inicio de la invasión de Ucrania
El tránsito de embarcaciones de guerra rusas se cuenta por centenares. El incremento es de un 50% en 2024 con respecto a 2023.
Más información: La fragata ‘Cristóbal Colón’ realiza seguimiento a varias unidades navales rusas en el Mediterráneo Oriental.
Una de las labores fundamentales de las Fuerzas Armadas desde que comenzó la invasión de Ucrania ha sido el control de la presencia de buques de guerra rusos en aguas españolas. Desde ese febrero de 2022, nuestras agrupaciones navales han detectado la presencia de más de 1.000 embarcaciones civiles y militares rusas transitando por espacios de interés nacional.
Los datos a los que ha podido acceder EL ESPAÑOL pertenecen al Estado Mayor de la Defensa (EMAD) y reflejan, al tercer aniversario de la guerra, el modo en que las tropas navales dependientes de Moscú han incrementado notablemente su presencia en aguas del Atlántico y del Mediterráneo supervisadas por nuestras embarcaciones.
Esas maniobras son siempre detectadas, supervisadas y vigiladas por el Ejército. La estadística agrupa todas las operaciones de vigilancia y disuasión sobre barcos pertenecientes u originarios de la Federación Rusa desde hace tres años.
La cifra del tránsito de buques relacionados con las Fuerzas Armadas de ese país refleja un incremento aproximado del 50% en 2024 con respecto al año anterior, según informan desde el Ministerio de Defensa.
La cifra total de barcos rusos detectados por las Fuerzas Armadas españolas en 2022 fue de 428, tanto civiles como militares. La cifra en 2023 fue de 371 y en 2024 ascendió a 218. Por motivos de seguridad nacional, los datos no figuran desagregados para conocer la cifra real de buques de la Armada de Rusia que ha entrado en aguas españolas, aunque desde Defensa hablan de varios cientos de elementos navales de las fuerzas de Putin.
Este tránsito no implica una vulneración del derecho marítimo internacional. Pero los buques de la Armada española vigilan de cerca todos estos movimientos, ante la situación de máxima tensión que existe en estos momentos entre la UE y el régimen de Putin, en medio de la contienda de Ucrania.
Fuentes del Estado Mayor señalan que a medidas que ha ido avanzando la contienda en los últimos tres años, las embarcaciones civiles de ese país han ido menguando su presencia en nuestro país, al tiempo que las militares se han incrementado. Tanto, que el año pasado se detectaron el doble de barcos de guerra al servicio del Kremlin que el anterior.
Tal y como advierte el Gobierno en un reciente documento titulado Estrategia Nacional de Seguridad Marítima 2024, "la estabilidad en áreas como el Mediterráneo y el mar Negro se ve seriamente afectada por la invasión ilegal y no provocada de Ucrania por la Federación Rusa". A la Armada de Rusia no le quedó otra alternativa que redirigir sus rutas marítimas tras el inicio de la invasión de Ucrania, una vez que Turquía bloqueó el paso del estrecho del Bósforo, que conecta el Mar Negro con las aguas mediterráneas.
Así, su fuerza de guerra naval ha aumentado el tránsito desde sus bases en los puertos del mar Báltico y el océano Ártico para mantener su presencia en enclaves geoestratégicos de interés.
La Armada Española ha respondido a esa amenaza. Buques como las fragatas Méndez Núñez, Blas de Lezo y Victoria, o el patrullero de altura Vigía, han sido desplegados para monitorizar y seguir de cerca a las unidades navales rusas durante su tránsito por el litoral gallego, el estrecho de Gibraltar y el mar de Alborán.
Estas operaciones no solo buscan garantizar la seguridad de las aguas de soberanía nacional, sino también enviar un mensaje claro de disuasión y control en un contexto geopolítico marcado por tensiones crecientes entre Rusia y los países miembros de la OTAN.
Preocupación
La proliferación de buques rusos en estas aguas ha suscitado una evidente preocupación en las esferas de la seguridad nacional. Algunos de estos buques estaban equipados con misiles de crucero de largo alcance y sistemas avanzados de guerra electrónica, lo que aumenta la necesidad de una vigilancia estrecha por parte de nuestras Fuerzas Armadas.
Hace apenas 15 días, las fragatas Victoria y Blas de Lezo, así como el Buque de Acción Marítima (BAM) Tornado, realizaron el seguimiento de buques rusos durante su tránsito por espacios marítimos de interés para España. En concreto, el Tornado realizó seguimiento del submarino Novorossiysk en su ruta desde el Mediterráneo Oriental hacia el norte de Europa.
Durante el cumplimiento de su misión, el buque español localizó a esta unidad naval rusa al sur de las islas Baleares. Desde entonces, mantuvo el seguimiento cercano hasta que el submarino alcanzó la zona de responsabilidad portuguesa.
Posteriormente, la fragata Victoria salió a la mar con el cometido de localizar y monitorizar a la fragata Golovko durante su permanencia en el mar de Alborán. Allí escoltaba al buque mercante Lady Maria, de pabellón ruso.
En la búsqueda, avistó también al buque Altay en su tránsito desde el Mediterráneo Oriental. El Altay es un petrolero ruso que actúa como buque de aprovisionamiento para las unidades rusas en las proximidades de la bahía de Orán, en la costa de Argelia.
Finalmente, frente a la frontera marítima con Portugal, la fragata Blas de Lezo localizó y monitorizó al submarino ruso Novorossiysk en su tránsito hacia el norte. Tras cumplir su cometido, la fragata transfirió la responsabilidad de seguimiento a un buque francés.
Quién está al mando
Durante las operaciones de presencia, vigilancia y disuasión, los buques españoles permanecen integrados en el Mando Operativo Marítimo (MOM) y bajo control operativo del Mando de Operaciones (MOPS).
El MOM es el órgano de la estructura operativa de las Fuerzas Armadas responsable, a su nivel, del planeamiento, conducción y seguimiento de las operaciones permanentes de vigilancia y seguridad de los espacios marítimos de soberanía, responsabilidad e interés nacional. Se encuentra bajo el mando del almirante de Acción Marítima y tiene sede en Cartagena.
Este mando es el encargado de llevar a cabo las Operaciones de Presencia, Vigilancia y Disuasión. Estas, sobre todo en la situación geopolítica actual, son una herramienta eficaz para mantener una vigilancia de los espacios de soberanía, lo que permite detectar anticipadamente amenazas y facilitar una respuesta inmediata y viable ante una potencial crisis.