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España NARCOTRÁFICO

Los agentes del informe que incriminaba al jefe de OCON Sur reconocen ahora al juez que nunca le vieron con los narcos

Cuatro de ellos han admitido que no le vieron en ninguna de las vigilancias en las que se situaba a Oliva con el clan de los Ariza.

Más información: Las 11 "vigilancias falsas" al jefe del OCON-Sur que llevaron a Marlaska a cerrar el grupo de élite de lucha contra el narco.

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Los siete agentes cuyas informaciones se utilizaron para elaborar los informes que propiciaron el cierre del OCON-Sur, el grupo de élite contra el narcotráfico en el Estrecho, han reconocido ante el juez que nunca vieron a David Oliva, el jefe de esta unidad de élite, con los narcos en sus vigilancias.

Así lo han reconocido este miércoles ante el titular del Juzgado de Instrucción número 18 de Madrid, que ha abierto una investigación contra el policía cuyos informes propiciaron el cierre del OCON-Sur.

El magistrado titular, Ángel José Lera Carrasco, había admitido una serie de diligencias tras señalar que el contenido de esa querella alumbra una serie de hechos que "hacen presumir la posible existencia de delitos de acusación o denuncia falsa". 

Entre esas diligencias estaban las declaraciones de siete agentes de la UDYCO Central de la Policía Nacional. Suyas fueron las vigilancias que nutrieron el informe elaborado por otro de sus compañeros, a quien ahora este juez investiga por presunta denuncia falsa contra el exjefe de OCON-Sur.

Según relatan a EL ESPAÑOL fuentes conocedoras del interrogatorio, cuatro de los agentes admitieron los seguimientos a los Ariza, un clan de traficantes de droga afincado en Tarifa, al sur de Cádiz, con los que supuestamente se estaba reuniendo Oliva. Sin embargo, admitieron que no vieron en ninguna de esas vigilancias a este teniente coronel de la Guardia Civil

Pese a ello, sus informaciones ubicaban a Oliva en casas de narcotraficantes, aunque en todos los supuestos se encontrase en realidad en otra localidad diferente a aquella en la que le situaban. En el dosier con el que se le abrió la investigación se incluyeron también fotografías suyas que nada tenían que ver con los hechos.

Esos cuatro agentes acudieron para declarar de forma presencial a los juzgados de Plaza de Castilla. Los otros tres, que entraron por videoconferencia, señalaron que no recordaban haber participado de los citados seguimientos.

El caso

En total, fueron 11 vigilancias supuestamente irregulares al teniente coronel David Oliva y a dos de sus hombres de confianza, cuando todos ellos estaban al frente del grupo de élite contra el tráfico de drogas en el Estrecho de Gibraltar.

Éstas fueron la piedra angular de una investigación porque todos ellos acabaron acusados de los delitos de tráfico de drogas y pertenencia a organización criminal por su presunta colaboración con un clan del sur de Andalucía. Después, serían absueltos.

David Oliva, sus dos hombres y sus respectivos abogados lograron demostrar que los seguimientos que se les realizaron no tenían ninguna base. En el oficio que recogía las actuaciones contra los agentes de OCON-Sur se hacía referencia, basándose en "fuentes confidenciales". Esos seguimientos que tenían por objeto acreditar su vinculación con una organización criminal dedicada al tráfico de estupefacientes.

Según la querella interpuesta después por Oliva y que ahora ha propiciado esta investigación judicial, estas vigilancias"no se corresponden con la realidad o son manifiestamente falsas". En concreto, tres de ellas resultaban "intrascendentes, sin que guarden relación alguna con los investigados de la pieza principal". Las otras ocho, rezaba la querella, "son manifiestamente falsas o incorporan información deliberadamente errónea". 

Oliva está siendo investigado en un Juzgado de Parla (Madrid) por un delito de cohecho y otro de revelación de secretos. Presuntamente, habría beneficiado con un puesto dentro del OCON-Sur a un agente de Asuntos Internos de la Guardia Civil. Fue la promesa que le hizo a este efectivo a cambio de que le facilitara información sobre la investigación que se le había abierto de forma secreta en el seno del Instituto Armado.