Juan Carlos Monedero (Madrid, 1963) ocupa el mismo despacho desde el año 92, rodeado de los mismos recortes de periódico y las mismas fotos de viejos revolucionarios colgadas en las paredes. En todo este tiempo, al otro lado de la puerta de su templo materialista se montaron y rompieron partidos políticos, se idearon arrebatos transversales, nacieron y murieron amistades que parecían eternas y se agitó para siempre la historia de España, pero dentro no ha cambiado nada.
Durante más de treinta años él ha seguido ahí, con la misma pinta de erudito caótico y desobediente, el mismo chaleco, las mismas gafitas de John Lennon, el mismo socialismo heterodoxo y la misma ortodoxia sobre sí mismo que comparten todas las estrellas del rock intelectual. Para él todo sigue siendo lo mismo salvo por una cosa: los rumores y sospechas que todos conocían han abandonado la facultad y ya se conocen más allá de Somosaguas.
"Ahora todos estamos en la diana", admitió hace cuatro meses ante un amigo, nada más saber que Íñigo Errejón acababa de renunciar a todos sus cargos tras ser acusado de violencia machista y sexual. Cuando aquello pasó, todos pensaron que el veterano profesor de verbo rápido y manos inquietas sería el siguiente.

El profesor Juan Carlos Monedero, en la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense.
El destinatario de aquella confidencia de Monedero admite ahora, en conversación con EL ESPAÑOL, que no le sorprenden "en absoluto" las últimas informaciones publicadas sobre el fundador de Podemos. Sobre todo, el expediente sancionador por un presunto acoso sexual a una alumna de la Universidad Complutense, donde dice que "todos preferían mirar hacia otro lado".
Un excompañero del departamento en la universidad lo expresa de otra manera y, aunque reconoce que "todo el mundo sabía lo que había", también matiza que "eran rumores que circulaban, comentarios [...] porque en la facultad no la liaba tanto como fuera". Las acusaciones eran siempre las mismas: tocamientos, invasión del espacio vital, mensajes insistentes y miradas lascivas.
"Él, por lo general, se lleva con todo el personal y con todos los profesores. Las buenas relaciones que tiene con ellos le han hecho estar siempre más protegido. También es muy amigo de la que es decana desde el 2017, Esther, así que ha sabido hacer muy bien esa red de contactos", sugiere la misma persona.
Una antigua alumna que también coincidió con él en actos de Podemos relata cómo era habitual que los compañeros le llamaran la atención por sus actitudes durante la noche, especialmente en una coctelería cercana a Gran Vía y un bar de copas de la calle Argumosa, en los que les hacía pasar "vergüenza" por su forma de tratar a las mujeres.
"Él se reía, o no se daba cuenta o le daba igual", comenta. "Es verdad que nunca llegó a hacer nada serio de verdad, eran más como cosas de viejo verde, relata sobre aquellos episodios. En la facultad, el rumor sobre de que "Monedero era un guarro" corría todos los años desde el primer día de clase.
La figura política
El 12 de septiembre de 2023 la dirección de Feminismos de Podemos recibió un correo denunciando el comportamiento de Monedero, al que acusaba de manosear, tocar e incomodar a mujeres durante actos del partido. Al poco, la dirección recibió una segunda queja por una vía diferente.
Podemos nunca más recibió respuesta por parte de la primera denunciante tras intentar ponerse en contacto con ella hasta en dos ocasiones más y pedirle rellenar un formulario para continuar la investigación.
Sobre la segunda persona, que sí pidió expresamente al partido actuar contra su fundador, fuentes oficiales de la formación aseguran que desde el día 14 de septiembre de ese año Monedero no participa en actos oficiales de Podemos. Ese día también anunció que dimitía de su puesto al frente de la Fundación República y Democracia, su laboratorio de ideas.
Monedero llevaba desde abril de 2015 sin tener un cargo orgánico, pero siguió asistiendo regularmente a sus ejecutivas —oficialmente, Consejo de Coordinación— durante años como "invitado permanente". Fuentes oficiales del partido detallan que en realidad había sido apartado cinco meses antes del mencionado email, en mayo, aunque no se hizo público entonces por la cercanía de las elecciones municipales y autonómicas.
En el correo, la denunciante detallaba episodios en los que el cofundador de Podemos realizaba "tocamientos en cintura y trasero", además de "incomodar y manosear a mujeres jóvenes". También increpaba a la formación morada por no actuar ante un caso que era "vox populi" entre la militancia.
De hecho, las acusaciones en ese email no eran relatadas en primera persona, sino que hablaban de un "conocimiento directo desde hace años". También señala fechas concretas, como la Fiesta de la Primavera de Podemos, en abril de 2023, en Zaragoza. Una de las fuentes consultadas cree que fue este episodio el que hizo saltar las alarmas y provocó la ruptura con la dirección al mes siguiente.
Por su parte, el propio Monedero ha afirmado que lleva 12 años sufriendo "denuncias falsas" por "rumores" orquestados para hacerle daño y que no le parece justo verse salpicado por estas informaciones, sobre todo en un momento en que Podemos "está subiendo en las encuestas" y con un congreso interno a la vista.
"No sé si tendrá que ver, pero me temo que sí [...] Esto forma parte de una persecución, no de un comportamiento correcto", ha criticado.